<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236</id><updated>2011-07-07T23:15:15.409+02:00</updated><title type='text'>Aquí se escondían los piratas malayos</title><subtitle type='html'>Un viaje sin calendario por el sudeste de Asia</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-8892158003727682341</id><published>2010-08-10T18:56:00.008+02:00</published><updated>2010-09-04T12:26:09.860+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XXIV: Un verano tras el telón de humo.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TGGFwnvCIkI/AAAAAAAAAMk/oxfhkUNwenw/s1600/P1010626.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5503827289969926722" style="display: block; margin: 0px auto 10px; width: 320px; height: 240px; text-align: center;" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TGGFwnvCIkI/AAAAAAAAAMk/oxfhkUNwenw/s320/P1010626.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Primero llegó el calor, la ola de calor más intensa jamás conocida por Rusia. En la capital, los días transcurrían con esfuerzo y las noches eran todavía peores: pocos lugares de Moscú cuentan con un ventilador y mucho menos con aire acondicionado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;No hay infraestructuras contra el calor ni tampoco costumbre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;A mediados de julio, 1.500 personas habían perecido ahogadas por todo el país, la mayoría con ayuda del vodka. La policía empezó a controlar el acceso a estanques y lagos para evitar que los ciudadanos se diesen un baño; así ocurría en Pushkino, a las afueras de Moscú. Decenas de grupos cruzaban el bosque, aplastaban la maleza y saltaban muros para eludir a la milicia y poder saborear un domingo a la orilla del lago. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;br /&gt;La vida moscovita ya era difícil cuando apareció otro enemigo: el humo. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió a finales de julio; hoy, los incendios ya han arrasado 750.000 hectáreas de bosque en el centro y el oeste de Rusia, y la columna de contaminación ocupa una franja de 3.000 kilómetros que se ve desde el espacio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Ahora Moscú parece una discoteca mal ventilada: la ropa huele a chasca, pican los ojos y la nariz y los mocos salen negros, por eso muchos moscovitas intentan huir a otros lugares, como hizo Viacheslav: “Tengo una casa en Kazán, así que me fui el viernes y volví el lunes por la mañana para trabajar. No puedo estar en Moscú, no lo soporto”. (Kazán está a catorce horas en tren). &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;br /&gt;La alcaldía de Moscú reconoce que la tasa de mortalidad se ha duplicado en las últimas semanas hasta setecientos fallecidos al día (hipertensión, fallos respiratorios); en las filas ecologistas, Greenpeace acusa al Kremlin de reducir a la mitad el personal contra incendios y desmontar un dispositivo preventivo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;El fuego ha matado a 51 personas, y 2.000 han perdido su casa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Pero ya han aparecido brotes de ayuda ciudadana; la iglesia de la calle Stanislavski acumula material para quienes se han quedado sin hogar. Tania, una de las organizadoras, explica la iniciativa: “Cada día viene gente a dejarnos todo tipo de cosas: ropa, cacerolas, juguetes, colchones... Por la tarde los voluntarios etiquetan y amontonan los objetos, que luego enviamos a las zonas más afectadas. Cualquier cosa vieja puede valer”. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El “smog” también ha penetrado en el Instituto Pushkin de Lengua Rusa, donde las ventanas permanecen cerradas pese al calor extremo y algunos alumnos se pasean con mascarillas por los pasillos. Las burócratas de recepción han colocado cuadernos en las ventanillas para frenar la polución y se han tapado la cara con un pañuelo como si fuesen bandoleros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Varios estudiantes ya han tirado la toalla; Stefan, de Suiza, vuelve a su país semanas antes de lo previsto por miedo a enfermar: “Mis compañeros de habitación han aprovechado para visitar San Petersburgo y yo pensé hacer lo mismo, pero ya estuve allí y además no quiero seguir así, por eso me voy a casa”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Hasta esa ciudad subterránea que es el metro de Moscú, preparado para acoger a población en caso de guerra nuclear, ha sucumbido al veneno. Hay quien se pasea con máscaras anti-gas como si se hubiese cumplido una amenaza de la guerra fría. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, este martes el ambiente se nota más despejado e incluso cayó una pequeña lluvia. Los rusos más optimistas confían en que a finales de semana todo vuelva a ser “normalno”.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: courier new;"&gt;Más fotos sobre el verano ruso en:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.cafebabel.es/images/462/incendios-verano-rusia-humo-moscu/1/"&gt;http://www.cafebabel.es/images/462/incendios-verano-rusia-humo-moscu/1/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-8892158003727682341?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/8892158003727682341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/08/capitulo-el-verano-al-otro-lado-del.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/8892158003727682341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/8892158003727682341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/08/capitulo-el-verano-al-otro-lado-del.html' title='Capítulo XXIV: Un verano tras el telón de humo.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TGGFwnvCIkI/AAAAAAAAAMk/oxfhkUNwenw/s72-c/P1010626.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-7807673310402066763</id><published>2010-07-26T21:05:00.008+02:00</published><updated>2010-07-27T15:27:32.344+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XXIII: Sabor Soviético.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TE3d1r5tB3I/AAAAAAAAAL0/MajLd6bqJMs/s1600/P1010016.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5498294634476799858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TE3d1r5tB3I/AAAAAAAAAL0/MajLd6bqJMs/s320/P1010016.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Belyaevo, extrarradio de Moscú: un edificio gigantesco, blanco y repetitivo, pesado, lleno de grietas. Cada una de sus catorce plantas tiene veintinueve habitaciones (la mayoría compartidas), una terraza y una cocina comunitaria sin cubiertos, vasos ni utillaje, sólo dos fregaderos y doce fogones que, o no responden, o están al rojo vivo las veinticuatro horas. De los cuatro ascensores, dos suelen estar averiados; hasta hace unos días no tuvimos agua caliente y las cucarachas, todavía pequeñas y tímidas, husmean en los cubos de basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, los dormitorios permanecen relativamente limpios, las clases intensivas son buenas (se dan en el mismo edificio; cuatro horas y media diarias, grupos pequeños) y el restaurante es barato (por dos euros puedes comer una sopa de remolacha, por ejemplo, y una gruesa albóndiga con puré de patata). Tenemos una pista de volleyball, un parque y dos mesas de ping pong, además de un ciber y algunas salas con un viejo televisor. Dado el flujo constante de alumnos (puedes llegar y marcharte el día que te apetezca), nadie ha sabido decirme cuánta gente vive en la Academia Estatal A. S. Pushkin, pero se estiman unos quinientas personas. La inmensa mayoría viene de Europa del Este (sobre todo Polonia) y los Balcanes (mejor dicho Serbia). Nuestra lingua franca es el ruso con apoyo del inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personal de la residencia vive en la planta baja; ellas llevan la recepción, la lavandería y la limpieza, y salvo alguna burócrata de acero todas son bastante agradables. Ellos, deformados por el aburrimiento, se ocupan del mantenimiento y la seguridad, son bastante secos y les gusta cultivar el aspecto de tipos duros (pelo cortado a cepillo, pantalones militares, cara de proteger al presidente); pero junto a los recortes pornográficos que adornan sus habitaciones (hace tanto calor que todas las puertas y ventanas de la residencia están casi siempre abiertas) hay florecillas creciendo al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay floristerías por todas partes; cuando sales de la estación Kievskaya se te echa encima un batallón de vendedores con ofertas y combinaciones espectaculares (siempre en números impares). Das un paso y encuentras una calle sólo de floristerías, grandes y pequeñas, generales o especializadas, frondosas, alegres. Muchas abren las veinticuatro horas. Por eso en cualquier lugar de Moscú siempre hay alguien esperando con un ramo de flores. Se lo he preguntado a dos rusas de edades muy diferentes y las dos me han contestado lo mismo: “A veces, al ruso le gusta sorprender a su amada con un ramo a las tres de la mañana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no hablar ahora del famoso “carácter ruso”? ¿Del “profundísimo y enigmático carácter ruso”? El de las novelas de mil quinientas páginas, las mujeres fuertes y los hombres torturados, el de los signos de exclamación (¡Yulia Petrovna! ¡Iván Vasílievich!; te diriges a alguien por nombre y patronímico cuando le vas a hablar muy seriamente), el carácter radical e impredecible, infinitamente sensible, hospitalario y (se ha llegado a escribir) capaz de sacarte los ojos. ¿Hasta dónde llega el mito? ¿Cuántos rusos estarán cansados de que los vean como seres endurecidos y algo desequilibrados? ¿Y cuántos estarán orgullosos de esa “otredad” frente a la ordenada Europa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele ocurrir, la mentalidad general llega a la historia y la alta política; ese extremismo pasional queda bien resumido en los zares, en la revolución, en Stalin, Gorbachov y el salto sin red al capitalismo de los ladrones. También lo ejemplifica Putin, rígido como una estatua de mármol, admirado por su seriedad temible y su mano dura con el Cáucaso y algunos oligarcas; “Da, Putin ochen' silnyi”, se oye decir. ¿Y Medvedev? ¿Delfín convertido en jefe a la sombra del verdadero jefe? ¿O chico listo con planes personales? ¿Acaso sabe alguien lo que pasa en el Kremlin? En 1984 algunos analistas describían el “socialismo real” como el sistema político más estable inventado por el hombre (lo siento, no tengo la cita a mano). Un año después Mijaíl tomaba el mando y en 1991 todo se había acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los estudiantes de la Academia Pushkin siente un agudo interés por el comunismo, intenta descifrar las claves de aquel planeta venido abajo (en los años sesenta, un tercio de la población mundial vivía bajo el comunismo). Por los pasillos, además del kefir y el vodka, corren historias familiares de un pasado diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nietos de aquel viejo planeta dibujan una vida plácida y austera, un mundo dado por sentado, solemne, estable, inamovible. La mayoría trabajaba lo mínimo, coqueteaba con el mercado negro y cumplía las obligaciones oficiales (desfiles, concentraciones) por pura rutina. El Gulag y el KGB eran males tolerados o simplemente ignorados, y Occidente se percibía como un espacio de pobreza, crimen y lujos innecesarios donde el fascismo no fue derrotado sino asimilado al capitalismo (para ellos, el “Muro de Berlín” era la “Muralla Antifascista”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los años setenta, la Unión Soviética estaba considerado el país más aburrido de la Tierra (Eric Hobsbawm).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, Moscú es una de las ciudades más caras del mundo gracias a la vivienda y al consumo sin control de los nuevos ricos y de los que quieren parecer nuevos ricos. Desgraciadamente casi ningún sueldo está a la altura, y muchos rusos se buscan trabajitos extra (como taxistas ilegales, por ejemplo) para mantenerse. Todos los productos tienen un precio parecido al español salvo el vodka y el tabaco (una cajetilla de Marlboro vale un euro y medio, y si eres boca negra puedes fumar desde veinticinco céntimos). Reinan los coches gigantes, el oro, los diamantes, los trajes blancos y los tacones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un elemento claro de semejante narcisismo es el “face control”, tirano de la noche moscovita. Aquí el clásico gorila sin cuello actúa con total libertad; no hablamos de llevar o no zapatos o camisa, basta con tener una nariz algo prominente o el pelo demasiado negro para que no te dejen entrar en una discoteca (por eso la Lonely Planet tiene una sección titulada “Moscú para feos”, una lista de locales llenos de “estudiantes peludos” que jamás superarían un “face control”). No obstante, hay discotecas decentes que no cobran entrada y abren hasta por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atardece en Belyaevo; las bábushkas (dientes de oro, pañuelo sobre el pelo) empiezan a recoger sus pequeñas floristerías y tiendas de fruta. Frente a mi ventana, tres chicos de origen caucásico juegan a las cartas en el techo de un pequeño almacén; beben cerveza de lata sobre un colchón mugriento y no dicen nada. Acaban de terminar su jornada en el solar de al lado, donde crece poco a poco un edificio que tendrá veinte plantas y adornará el horizonte junto a otros colosos de la era soviética.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-7807673310402066763?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/7807673310402066763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/07/capitulo-xxiii-sabor-sovietico.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/7807673310402066763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/7807673310402066763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/07/capitulo-xxiii-sabor-sovietico.html' title='Capítulo XXIII: Sabor Soviético.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TE3d1r5tB3I/AAAAAAAAAL0/MajLd6bqJMs/s72-c/P1010016.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-2676329067401781687</id><published>2010-06-24T14:40:00.018+02:00</published><updated>2010-06-25T14:41:09.465+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XXII: La Ciudad.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNwU8mlp_I/AAAAAAAAALM/S5dvs9zu7U4/s1600/P1000304.JPG"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNwU8mlp_I/AAAAAAAAALM/S5dvs9zu7U4/s1600/P1000304.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNwU8mlp_I/AAAAAAAAALM/S5dvs9zu7U4/s320/P1000304.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486352276235069426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nadie puede llegar a Nueva York sin cara de bobo y grandes expectativas; sabía que me sonaría casi todo (Times Square, obreros taladrando el asfalto, footing en Central Park) como quien vuelve a un lugar de la infancia, y por tanto que me decepcionaría, que no alcanzaría las cumbres del cine o que sería como Londres: enorme y multicultural, sí, pero carente de espontaneidad (intenta salir de marcha por Londres; si descubres algo que no cierre a la una ni te deje en bancarrota, avísame). Pero NYC resultó mucho mejor desde que el avión torció su trayectoria con el Skyline de fondo.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir en Nueva York es una meta bastante manoseada, como lo de lanzarse en paracaídas o ver un discurso de Fidel en la Plaza de la Revolución (yo vi el último, ¡ja!). Algo típico que sin embargo me apunto tímidamente, aunque sólo sea para poder plantar los pies en otro país caminando sólo unos bloques (manzanas, cuadras) y llenar así una tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decir que "quien conoce Nueva York conoce el mundo" es sin duda una estrategia turística, pero tiene algo de verdad. Un día paré a comer en Chinatown, en un restaurante donde sólo había chinos, todo estaba escrito en chino y la camarera no hablaba inglés; tomé tallarines con carne a precio tirado, sin impuestos ni propinas. Estaba en China, pero a dos calles de Italia, a diez de Israel, a treinta de Puerto Rico y a cincuenta de África. Aunque muchas otras ciudades del mundo tengan barrios por el estilo, dudo que se acerquen a la magnitud de Nueva York (sólo en Manhattan conviven 96 lenguas censadas).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNqjQ8x9qI/AAAAAAAAAKk/Pn89AIe2MB0/s1600/P1000462.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNqjQ8x9qI/AAAAAAAAAKk/Pn89AIe2MB0/s320/P1000462.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486345925145261730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hay grandes reservas de entretenimiento, ejemplo: un paseo por la calle Martin Luther King, en Harlem. Saqué una foto al azar de varios peatones, y un corro de mujeres afroamericanas me pegó un grito; me acerqué con cara de turista amable para encajar una bronca: "¡No puedes fotografiar a la gente por la calle sin pedir permiso! ¡es una falta de respeto!". Una sacó su móvil y dijo "¡Te voy a sacar yo a ti una foto, hombre!", y le dediqué un primerísimo plano como si me encantase posar. Ellas ni siquiera salían en mi foto, amplia y general, pero ¿qué más daba? Se aburrían y decidieron vacilar a un forastero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Luego había un grupo de abuelos tocando tambores, sudando bajo el sol, en éxtasis. Junto a ellos, un hombre musulmán parecía llevar mil años meditando en la misma posición (vean su cara concentrada), y más adelante, a los lados de un paso de zebra y en pequeñas tribunas, miembros del Partido Comunista Revolucionario pedían la atención de las masas sometidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNv-682TuI/AAAAAAAAALE/blYZRc04fNs/s1600/P1000779.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNv-682TuI/AAAAAAAAALE/blYZRc04fNs/s320/P1000779.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486351897834442466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNvcdIYyAI/AAAAAAAAAK8/cMAZAS1hels/s1600/P1000783.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNvcdIYyAI/AAAAAAAAAK8/cMAZAS1hels/s320/P1000783.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486351305714223106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero ¿por qué elegir Nueva York, con lo cara que es? También por prestigio (engordado al máximo en tantísimas películas) y vanidad; molaría decir que has vivido en Nueva York para que la gente te imagine caminando con un gran vaso de café en la mano rumbo a algún lugar sin espacio para mediocres. Es una pose, como lo de "Yo corrí delante de los grises" o, de nuevo, "Vi un discurso de Fidel en la Plaza de la Revolución" (sí, lo vi, el último antes de que el viejo enfermase).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tercera razón podría ser ese fascinante deporte local que es probar hamburguesas. Preguntando por la Joy Burger (en la 100 con Lexington), me dijeron: "Uhm, no la conozco, ¿dices que es buena? Mi favorita es la que hay en el Hotel Le Park Meridien"; "¡Cené allí ayer!", afirmé con orgullo (así es: tienes que cruzar el hall de este hotel de lujo, meterte por un pasillo oscuro y dar con una tasca "old school", piedra ambulante todo nutritiva). "¿Y qué tal?", "Bien, bien, me gustó mucho". "Bueno, pues ya iré yo a esa Joy Burger. 100 con Lexington, ¿verdad?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y la cultura (ya, la mala fama; todo europeo tiene anécdotas sobre norteamericanos incultos). Me encantó el MOMA, y dicen que los demás museos también son impresionantes. Además hay una buena oferta de actividades gratis; en Central Park, por ejemplo: conciertos, teatro, partidos. La tarde que llegué me encontré la Quinta Avenida cerrada al tráfico, con grupos de jazz, violinistas, payasos y gente pintando el asfalto. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNVAtkyA1I/AAAAAAAAAJ8/sepnXYa6ol8/s1600/P1000312.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNVAtkyA1I/AAAAAAAAAJ8/sepnXYa6ol8/s320/P1000312.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486322241789625170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Puntos flacos: los precios, la amenaza del estrés y las enormes diferencias sociales. No recuerdo haber visto ni un solo blanco barriendo las aceras o vendiendo bocadillos; todos negros o latinos. De hecho: en EEUU hay más afroamericanos en la cárcel que en la universidad (Justice Policy, 2002). ¿Y la sanidad? Estar ingresado vale 1.500 dólares diarios de media; un tratamiento de cáncer cuesta un millón. Si el seguro sólo te cubre hasta el ochenta por ciento, y con suerte, eso significa que deberás pagar doscientos mil de tu bolsillo; o sea, hipotecarte completamente. Por enfermar (así nace mucha mendicidad; menos mal que Obama ha dado un paso adelante; pequeño y tímido, pero muy peleado). Y ocurre algo parecido con la educación. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me llamó mucho la atención la forma de hablar de los new yorkers. En el JFK alguien preguntó cuánto valía una hamburguesa con patatas; el camarero le miró con serenidad, se balanceó un poco hacia un lado y respondió rápidamente: "Six ninety-five plus taxes", con un desenfado inédito, como diciendo "Eh, qué pasa". Cuando le di el ticket para que lo tirara a la basura, me lo devolvío con un "Keep it, man, it's yours", rítmico y sin dobleces. Al igual que el diálogo entre dos empleados del aeropuerto, con frases directas, cuerpo a cuerpo. ¿Cómo puedo explicarlo? &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le puede llamar estilo (¿cebado por las películas?), es decir: "Elegancia bajo presión" (Ernest Hemingway). Caminar relajado en el lugar más competitivo del mundo, tomar el condenado café (mejor dicho agua caliente con azúcar) andando, la expresión tranquila, la actitud abierta. Por eso el iPod y la vestimenta sobria (han ensayado muchas más modas), los veinte minutos para comer algo frío sentado en un banco o apoyado en una repisa, nada de una hora, dos platos, postre y caña (¡así rompes el ritmo, paisano! ¡Te entra sueño! ¡Llegas a casa más tarde y más cansado habiendo rendido la mitad!).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNWipfPmRI/AAAAAAAAAKM/dp-Wgwow0TI/s1600/P1000419.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNWipfPmRI/AAAAAAAAAKM/dp-Wgwow0TI/s320/P1000419.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486323924319836434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Los anglosajones son expertos en "small talk", en las conversaciones rápidas de ascensor o supermercado (observación de Dubravka Ugresic); cuatro palabras ingeniosas sirven para alegrar un mañana. En el otro lado del espectro están los rusos, incapaces de improvisar un diálogo pero maestros en las disertaciones kilométricas (arte desarrollado tras décadas de espera en las colas de la antigua URSS). Es el cómic contra "Guerra y Paz", la hamburguesa contra la sopa de remolacha, el mercado contra un Estado gigante. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día, cuando sacaba el mapa, alguien me ofrecía ayuda ("Need some help, buddy?"). Todo era sencillo como una escultura de Brancusi (MOMA), ovalada y bien pulida. También ligar: veías a los camareros fumándose un cigarro a la puerta de la pizzería, esperando a que pasase alguna chica para ensayar sus tácticas con cara de niño bromista.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué esa voluntad de entretener? ¿Por qué el cine fácil de ver, el rock y Superman?&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos conocemos la respuesta: porque hay que vender, crear necesidades, seducir, aligerar, y eso funciona en casi cualquier parte. Por mucho que China o quien sea se fortalezca, ¿quién imagina a medio mundo aprendiendo miles de símbolos complicados, tomando té o sometiéndose a una línea de mando? ¿A quién no le sabe bien un primer sorbo de Coca Cola? (Estoy generalizando, tengo que hacerlo).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acercarse a un universo cultural requiere paciencia y voluntad, leer determinados libros, aprender un idioma. Nadie puede decir que le interesa Alemania si no sabe quién fue Otto Von Bismarck, o exclamar "¡Ah, me encanta Rusia!" y no haberse tragado alguna novela introspectiva de mil páginas. Pero el entretenimiento entra mejor, es más sencillo, más "democrático". He visto a muchos vietnamitas bebiendo Coca Cola, hablando por el móvil y buscando porno por internet. Indonesios, camboyanos, egipcios. Los McDonald's de Tailandia están llenos. En el propio Pekín hay más rascacielos publicitarios y cadenas de comida rápida (además nacionales) que en Europa.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNxqS8XfoI/AAAAAAAAALk/mWnmrdUPStE/s1600/P1000374.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNxqS8XfoI/AAAAAAAAALk/mWnmrdUPStE/s320/P1000374.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486353742520876674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Esto no es un elogio del "american way of life": es natural que el Big Mac suela triunfar porque va inyectado de grasas y aditivos, y a todos nos gustan las grasas, la comida sabrosa (es evolución; si no nos gustase habríamos muerto de hambre o agotamiento hace decenas de milenios). Los pares de tetas llaman la atención por todo el globo (aunque suene zafio y reduccionista, algunos patrones estéticos como las proporciones adecuadas atraen a cualquier ser humano independientemente de su origen o educación; David M. Buss, 1996), al igual que las burbujas, la velocidad o los dientes perfectos, indicador de salud (sobre todo si van apoyados por un presupuesto ilimitado de publicidad).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quieres ganar dinero? apela a los instintos, fórrate, vence. Pero luego ya sabes: los recursos se agotan, el planeta enferma (EEUU genera la cuarta parte de todos los gases contaminantes; CARMA, 2007) y crecen disfunciones como la obesidad o los complejos. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNxPmSvuSI/AAAAAAAAALc/li5kG2VBQ0w/s1600/P1000607.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNxPmSvuSI/AAAAAAAAALc/li5kG2VBQ0w/s320/P1000607.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486353283858544930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Irresponsabilidad sí, frivolidad también, pero flexible y estilosa, rápida, con alta capacidad de reinvención (como pasar de Bush a Obama en pocas semanas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;De todas formas, hay más teorías culturales que pinos en Canadá.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí sigue NYC, abierta al mar como lo estaba Atenas, intentando impresionar. Su metro ni cierra ni se vacía, tampoco descansan los obreros. Michael Bloomberg gobierna la polis con una eficacia sosa (mucha policía, calles socavadas; gran idea el ferry gratis con la Estatua en el horizonte), mimando la tecnología y cobrando un dólar al año como símbolo de servicio público (y porque es uno de los hombres más ricos del mundo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fueron cuatro días relámpago en la Ciudad del Trueno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNrMk44crI/AAAAAAAAAKs/doTG5XZ4uOg/s1600/P1000761.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 180px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNrMk44crI/AAAAAAAAAKs/doTG5XZ4uOg/s320/P1000761.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486346634872255154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-2676329067401781687?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/2676329067401781687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/06/capitulo-xxii-la-ciudad.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2676329067401781687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2676329067401781687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/06/capitulo-xxii-la-ciudad.html' title='Capítulo XXII: La Ciudad.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TCNwU8mlp_I/AAAAAAAAALM/S5dvs9zu7U4/s72-c/P1000304.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5412011792603263114</id><published>2010-05-31T15:06:00.008+02:00</published><updated>2010-06-01T01:41:41.358+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XXI: Cuentos Chinos.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARF1TCyBpI/AAAAAAAAAI0/Xq_UEJuxDS0/s1600/DSCN2539.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARF1TCyBpI/AAAAAAAAAI0/Xq_UEJuxDS0/s320/DSCN2539.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477579828736689810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(Flashback: diciembre de 2009).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que China estaba bajo cero, pero no pude encontrar ni un solo abrigo asequible en Kuala Lumpur. Así que, cuando llegué al aeropuerto de Hangzhou con un pantalón vaquero y una sudadera de cremallera, en plena noche, dispuesto a dormir allí para volar a Pekín a las 7 de la mañana, temí por mi salud: sólo había un pasillo ancho expuesto al frío polar que llegaba de las puertas. De todas formas, el aeropuerto cerraría en media hora (lo averigüé de milagro; ni uno solo de los empleados de la terminal hablaba inglés, ¡ni siquiera en el mostrador de "tourist information"!). Al final, haciendo dibujos en mi libreta, pude pedir un taxi y un hotel (diez euros la noche, regateados).&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El edificio estaba en mitad de una estepa nevada y no parecía tener calefacción. Pasé la corta noche envuelto entre la ropa de las dos camas, sin dormir, soltando vaho por una abertura.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;China es presa fácil de metáforas ("gigante dormido", "empieza a mover sus músculos") y leyendas urbanas. Pese a que tenía conocimientos que oponer, no podía evitar esa imagen hermética y robotizada, la de "Tienen sus propios bancos" o "Nadie saben dónde entierran los cadáveres". Aquella de "Cerraron el restaurante porque descubrieron que daba carne de rata", o mi favorita: "Encontraron a la chica en la trastienda, maniatada, desnuda y con marcas de rotulador rodeando sus órganos; al lado, dos chinos con mascarillas a punto de empezar". Centenares de millones de personas que "si saltasen a la vez desviarían a la Tierra de su órbita". Luego los artículos de cifras abrumadoras, el pequeño valiente de Tien An Men, las jornadas de ochenta horas semanales con catre en la fábrica, el control de natalidad...&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo relacionar Mao Zedong-capitalismo-superpoblación-vendedores de cerveza nocturnos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TAREmqEsCEI/AAAAAAAAAIc/Ezr7kawRSdA/s1600/DSCN2546.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TAREmqEsCEI/AAAAAAAAAIc/Ezr7kawRSdA/s320/DSCN2546.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477578477709035586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ni siquiera quienes se dedican a analizar China lo tienen claro. Me refiero a los corresponsales extranjeros, divididos en dos bandos: pesimistas y optimistas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pesimistas dicen que hay dos Chinas: una urbana, acristalada y llena de fuerza, la China de los negocios y los Juegos Olímpicos, y luego la rural y mayoritaria, lastrada por siglos de atraso, sin infraestructuras ni esperanza, lleno de familias miserables a las que el Partido barre sin piedad cuando le apetece trazar una nueva autopista. Para los pesimistas, China es una dictadura policial sin paliativos, tan viciosa, brutal y corrupta como todas sus parientes, una corporación mafiosa que compró 20 años más de vida matando a 20.000 personas en 1989.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Enfrente tienen a los optimistas, los que hablan del "mayor milagro económico de la historia reciente" y señalan con admiración los edificios altos, los servicios y el alto nivel de empleo. También lamentan la falta de libertades, pero destacan que cada chino puede trabajar, tener un apartamento y vivir sin aprietos. Según ellos, el Partido es una institución eficiente y respetada con un único objetivo: traer la mayor prosperidad económica posible para catapultar el país a primera línea (y luego, tal vez, experimentar la democracia). Al contrario que sus adversarios, los optimistas aseguran que las centrales eléctricas, internet (censurado) y los aeropuertos han llegado a toda China.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado el tamaño del país y sus cambios, los dos bandos tienen elementos ilimitados para alimentar sus posturas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Aún así había puntos en común: todos describían a China como un ejército disciplinado gracias a Confucio y la vigilancia policial. Ahí residía su eficacia, en la verticalidad. Un objetivo, una dirección, un método. Todos en fila recibiendo instrucciones. Incluso decían que los chinos no sabían improvisar. Ejemplo: si llegas a un hotel y la habitación que reservaste, digamos la 205, no está disponible, el recepcionista lo lamentará de verdad y se inclinará servicial, pero no habrá nada que hacer. Cuando estés yéndote afligido a buscar otro hotel, girarás sobre tus talones y dirás: "Un momento... ¿Tienen otra habitación?"; "Sí", dirá el recepcionista. "¿En qué planta desea?".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pequeños impactos:&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Primero (aunque suene frívolo): el frío salvaje. Visitando la Gran Muralla estuve al borde de ser asesinado por el viento, porque aquello no era viento, sino un cuchillo helado intentando degollarme. Saqué los guantes un minuto para tomar una foto y tardé dos horas en recuperar la sensibilidad en las manos. Los pobres vendedores de souvenirs circulaban enjaulados en gruesos abrigos del ejército que llegaban hasta los tobillos, varios guantes y gorros de mutón a la soviética. Lo poco que se les veía de la cara era un bulto rojo y agrietado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARFI5mUbTI/AAAAAAAAAIk/Lc7MnVEl-9I/s1600/DSCN2534.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARFI5mUbTI/AAAAAAAAAIk/Lc7MnVEl-9I/s320/DSCN2534.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477579065992178994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Segundo: jamás he visto en Europa un panorama tan capitalista. No existían los horizontes sin skyline, las tiendas y los restaurantes eran tres veces la escala "normal" y cada parada de metro parecía un aeropuerto. Todo era moderno e impecable (menos el aire), grandioso. En la calle principal estaba la pantalla más grande del mundo y un árbol de navidad como una torre. Bolsas de la compra, última tecnología... (No ponía nada de esto en el Libro Rojo).&lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: courier new;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARFdySSUMI/AAAAAAAAAIs/yKuwuOds1Ik/s1600/DSCN2580.JPG"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Y tercero: esperaba que fuesen distantes y orgullosos como los vietnamitas del norte, pero no (sólo se parecían en lo de escupir constantemente); eran completamente ingenuos y solícitos (cuando preguntabas por una boca de metro no te lo indicaban, ¡dejaban la tienda y te acompañaban diez minutos hasta las escaleras mecánicas!). A muchos les gustaba sacarse fotos con extranjeros, al estilo indonesio. También te saludaban por la calle con nerviosismo como si fueses un actor de cine.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Uno llega creyéndose un avezado regateador condecorado en todos los bazares del Sudeste Asiático, con barba de varios días y krama enrollado al cuello, listo para sacar lo mejor por lo mínimo, y descubre que no todos los chinos trabajan en cadenas de montaje, que también los hay que tienen habilidades sociales y la astucia de un gato hambriento.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El mito robótico fue perdiendo pie, pero antes tuvo que pasar algo...&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paseaba por Pekín sin cámara, completamente ajeno a encuadres y sonido, libre. El segundo día fui a la Ciudad Perdida, pero la encontré a punto de cerrar; cuando ya me iba, dos chinas de mi edad me preguntaron de dónde era con buen inglés; ellas también se habían quedado sin entrar. Querían que paseásemos juntos para que les contase cosas de España. ¡Claro! No tenía nada que hacer.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Eran estudiantes y venían de una ciudad del sur a Pekín por primera vez. Vacaciones. Estaban alojadas en un hotel con una tercera amiga que se había quedado remoloneando. Cuando ya no podíamos soportar aquel frío atroz, una propuso tomar un té, así que nos metimos en una pequeña tetería donde cabían seis personas. Se estaba calentito y había música tradicional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Estábamos los tres solos con la encargada, sentados alrededor de una mesa con forma de dragón enroscado. La mujer preparaba cuidadosamente el té, derramaba un poquito sobre la mesa y nos lo servía en vasos de porcelana del tamaño de un chupito. Mientras, nos contaba la historia del té. Las chinas me traducían: "Este té lo mandó traer el emperador noséquién para enamorar a la hija de su general. Viene de las montañas de nosédónde, que según la tradición...", y la encargada sacaba otro té diferente. Después de beber teníamos que taparnos un ojo con el vaso y luego frotarlo por la frente para obtener suerte. Había puesto para acompañar un plato con galletas destrozadas y panchitos rancios. ¿No era un poco raro combinar un delicado té milenario con aquella basura reseca?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARGEsl0aKI/AAAAAAAAAI8/Wdd0VHzgfIk/s1600/DSCN2555.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARGEsl0aKI/AAAAAAAAAI8/Wdd0VHzgfIk/s320/DSCN2555.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477580093292570786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Mis nuevas amigas hablaban y hablaban, preguntándome de todo con expresiones risueñas. Una de ellas, la dominante, tenía un problema en los ojos; no los podía fijar en un punto concreto, de modo que sus pupilas se agitaban como insectos atrapados bajo las gafas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y seguían los tés, cada uno con una historia diferente, llena de amor, profecías y tragedias inevitables. Qué suerte, pensé. No pude ver la Ciudad Prohibida pero por lo menos estoy pasando una tarde con sabor local. El té estaba rico, pero al séptimo tipo (tomábamos dos chupitos de cada uno) dije basta y propuse pedir la cuenta. La encargada depositó el recibo sobre la mesa: al cambio, 120 euros. "¿¡120 euros¡?", dije alarmado, y las chinas me miraron incrédulas, como diciendo "Pues... sí, claro, ¿qué esperabas?". Pedí la carta, eché las cuentas y me concentré: no había duda, eran 120 euros al cambio. 40 por barba. No es una fortuna, pero ¿había tirado dos días de presupuesto en Asia por beber agua manchada? ¿Nos habían cobrado (y caros) los malditos panchitos? Joder joder joder.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía dinero suficiente, así que las chinas pusieron mi parte y me acompañaron a un cajero. ¡Tuve que sacar pasta! ¡Yo! ¡El regateador de hierro! ¡Mientras ellas esperaban! Fue humillante. Algo se apagó dentro de mí; no quería revelar que me sentía estafado, pero ahora me costaba ser simpático. Les dije que iría a buscar algún lugar con libros en inglés y me llevaron directamente a una librería de tres plantas de la calle Wangfujing. Se despidieron encantadoras.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve el resto de la tarde dándole vueltas: ¿Cómo podía ser que anoche pagase dos euros y pico por un cóctel gigante en una discoteca de lujo y ahora me cobrasen diez veces más por unos sorbos de té? ¿Cómo es que dos sencillas estudiantes chinas pagan 40 euros cada una por tomar un simple té? ¿Por qué conocían aquella librería si nunca habían estado en Pekín? ¿Y por qué valían tanto los panchitos?&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después se lo conté todo a mi amigo, que estaba acostumbrado a la infinita cortesía de los chinos (era uno de los optimistas), y me dijo: "Bueno, puede que hayas probado el mejor té del mundo". "Sí, a lo mejor", respondí. Me quedé con esta idea para consolarme. ¡A mí no me podían timar!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARGm5hFCXI/AAAAAAAAAJM/DaftL63ABcs/s1600/DSCN2580.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARGm5hFCXI/AAAAAAAAAJM/DaftL63ABcs/s320/DSCN2580.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477580680877902194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pasaron dos días y volví a la Ciudad Prohibida, esta vez con tiempo y alerta respecto a los precios. Accedí a fotografiarme con un grupo de chinos, y cuando iba a la cola de los tickets me abordaron otras dos chinas de mi edad, con el mismo texto: venimos de tal ciudad a pasar unos días y queremos practicar inglés. "Ajá", pensé. "¿Practicar inglés, dices? Y conocer mi cultura, ¿no? Venga, vamos a dar un paseo...". Pronto iba a salir de dudas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas eran más guapas y vacilonas. Provenían de una ciudad famosa por su hermoso lago y su vieja universidad, donde ellas estudiaban. También estaban de vacaciones. Al rato, una dio el paso: "Hey, ¿os apetece tomar un té?". "¡Bueno!". Fuimos a la misma calle que la otra vez, pero a una tetería diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedí la carta (no la tenían a mano) y vi los precios: carísimo. Ellas eligieron su té; yo opté por un café presuntamente colombiano (tres euros y medio). Pusieron un plato de mandarinas pequeñas. Las chinas no pararon de ofrecerme su té: "¡Venga, pruébalo!", y ponían cara de tristeza. "¿Por qué no te tomas un vasito? Es el té tradicional de nuestra región, ¡la hospitalidad china se basa en compartir el té!". La teoría conspirativa ganaba peso. Luego caí en la tentación de agarrar una mandarina.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran buenas conversadoras: me preguntaron por Almodóvar y por Javier Bardem, y si me había gustado "Vicky Cristina Barcelona". Seguro que no era el primer español que caía en sus manos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Llegó la cuenta: 80 euros. Y luego vendréis a recoger vuestra parte del botín, ¿no? ¡Ja! ¡Pues yo sólo tomé mi café! (asqueroso, por cierto). "Pero has comido mandarinas...", me dijo la más guapa con un toque de decepción. Me miraron unos segundos en silencio. Presión emocional. Al final aporté diez euros al cambio, ni uno más. Aún así quedé contento: había descubierto un pequeño tinglado montado con suma finura. Yo llevaba tres meses de mentalidad ratonil, pero ¿y un turista que viene una semana a China? Seguro que piensa: "Bueno, ya que estamos..." y ¡plas, ochenta, cien euros! ¿Y qué iba a hacer luego? ¿Quejarse a la policía? Tampoco era una fortuna y el menú, aunque escondido, decía la verdad.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, ningún turista se muere por ese dinero. No hablamos de una red mafiosa ni de conexiones internacionales, pero ahí está la gracia: todo era limpio y discreto, en poca cantidad, lo justo para que muchos se vayan alegres por una experiencia local que poder contar en su país. Mientras, dos estudiantes pasan la mañana y ganan para alimentarse un mes. Lo bonito es cómo van hilando su coartada: la amiga en el hotel, la ciudad del hermoso lago, los cursos de inglés... Y el ritual de frotarse por la cara el vasito de porcelana, el emperador enamorado y todo. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está mal para no saber improvisar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5412011792603263114?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5412011792603263114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/capitulo-xxi-cuentos-chinos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5412011792603263114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5412011792603263114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/capitulo-xxi-cuentos-chinos.html' title='Capítulo XXI: Cuentos Chinos.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/TARF1TCyBpI/AAAAAAAAAI0/Xq_UEJuxDS0/s72-c/DSCN2539.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-3348457616478536373</id><published>2010-05-17T17:34:00.002+02:00</published><updated>2010-05-17T17:49:10.631+02:00</updated><title type='text'>Inciso.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El artículo sobre los suicidios en Lituania:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.cafebabel.es/article/33581/lituana-suicidios-comunismo-desempleo-crisis.html&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-3348457616478536373?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/3348457616478536373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/inciso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/3348457616478536373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/3348457616478536373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/inciso.html' title='Inciso.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5140216059847264931</id><published>2010-05-03T01:15:00.009+02:00</published><updated>2010-05-03T02:00:43.184+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XX: El ataque de Motherfucker (2).</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94LIqBNrGI/AAAAAAAAAII/7UNH5zR0Z4Y/s1600/HPIM0213.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 243px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94LIqBNrGI/AAAAAAAAAII/7UNH5zR0Z4Y/s320/HPIM0213.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466819241020599394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es la segunda relación que mantengo con un volcán en los últimos meses. Ya lo decía en el capítulo XVI: "Es enorme, amplísimo y rugoso; sabes que tiene potencial, que un siglo de estos puede pegar un petardazo como su primo el Krakatoa y matar a miles de personas con lava, Tsunamis y terremotos. Es sereno pero peligroso; tiene carisma de volcán".&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte no ha sido un petardazo, sino sólo un despertar, una vuelta remolona en la cama. Pero ha bastado para paralizar un continente (¿cuántas veces habremos oído esta frase en los últimos días?; todos los medios regodeándose y haciendo metáforas de hoteles llenos, precios exorbitados y pérdidas millonarias; lo que dijo Trotsky sobre el capitalismo vale para la televisión: "Cuanto peor, mejor"). A mí no me molestó tanto; trabajo en casa, así que no tengo que fichar ni dar demasiadas explicaciones. Es más: casi me alegro de haber vivido un par de anécdotas. Motherfucker.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final me colé en el bus a París y me senté al fondo, calladito, expectante. La gente subía con cara de estrés y esparcía sus bultos por todas partes, resoplando. Cada uno tenía una historia referente a Motherfucker, una historia de frustración y tiempo y dinero perdidos. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dije, tenía miedo de oler mal porque ya era el tercer día sin ducha ni muda metido en transportes llenos. Aplicaba mi nariz disimuladamente bajo los brazos. Nada. Quizás ya estoy acostumbrado, pensé. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces apareció un francés envuelto en una burbuja de sudor concentrado y rancio y se sentó justo detrás. Apestaba, apestaba de verdad. Cada vez que se movía para quitarse el abrigo o coger algo, esparcía ondas de sobaco por el aire y la gente giraba la cabeza. Dos inglesas repipis lo comentaron por lo bajo. Mientras, yo seguía contando los asientos que todavía quedaban vacíos. Imaginaba esta escena: señora torpe buscando sitio diez minutos, sin suerte; conductor barrigudo leyendo mi nombre con acento alemán; yo tirado en Berlín por tiempo indefinido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero ocurrió el milagro: alguien canceló su viaje y pude ir a París. 15 horas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94MH9nCTPI/AAAAAAAAAIQ/zV6Tb0JYsYA/s1600/HPIM0232.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 243px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94MH9nCTPI/AAAAAAAAAIQ/zV6Tb0JYsYA/s320/HPIM0232.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466820328611269874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Ya en la estación de París, tenía que encontrar la forma de llegar a España. Había como seis colas de gente, todas enredadas y al borde del pánico. Dos jóvenes despistados se colaron sin querer, pero una señora furiosa no tardó en señalarlo: "Eh, vosotros, ¡vosotros! yo llevo... llevo... ¡LLEVO AQUÍ ESPERANDO MEDIA HORA! ¡PERO Q-Q-QUÉ OS CREÉIS!", y se puso a mover un brazo sin control. Los pobres se apartaron con aire cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardia de seguridad caminaba de un lado a otro dando instrucciones: "No, esta es la cola de Bélgica y Alemania; si quiere ir a Londres vaya a esa otra". Inexplicablemente parecía feliz, sonriente. Por fin tenía un poco de acción. Otra señora sensible la tomó con él: "¡¡Necesito ir a Londres!!", gritaba. Pronto se empezó a sofocar y se acabó desmayando. El guardia abrió un círculo para que la mujer tomase aire mientras alguien se acercaba con una botella de agua. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94J07Aix2I/AAAAAAAAAIA/lKR4kjBi66w/s1600/HPIM0150.JPG"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Empujones, gritos. Se oían quejas en cinco idiomas. Una mujer corpulenta de origen africano también necesitaba ir a Londres: "Uf, no voy a contarte mi historia", decía. ¿Su historia? Todos los que estábamos allí teníamos una. Tres españolas estaban a punto de romper a llorar. Una de ellas gritó que no se movería de la ventanilla y que iba a llamar a su papá, que había comprado los billetes por internet. También se creían las únicas con derecho a viajar. Papá se encogería de hombros en España.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo oponía serenidad y autocontrol, tranquilidad. Un poco por joder. Avancé de un paso firme a la ventanilla.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la inmensa suerte de contar con amigos en París; podría estar algunos días esperando un bus. Aprovecharía para revisitar algunos sitios y descubrir otros, bajar temprano a comprar croissants, recorrer "bouquineries" y preparar mi artículo de los suicidios. Todo lentamente, disfrutando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero pude comprar el billete para la mañana siguiente.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve hasta las seis de la tarde recorriendo la ciudad con Pablo, un fugaz compañero de viaje argentino (¡el cuarto compañero de viaje argentino en seis meses! He tenido la oportunidad de desechar el tópico anti-argentino que hay en España: señores y señoras, los que reparten flyers son sólo una minoría; los que yo conozco son enormes conversadores, gente tranquila, amiga del mate y la lectura; algunos hasta son tímidos con las chicas).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94J07Aix2I/AAAAAAAAAIA/lKR4kjBi66w/s1600/HPIM0150.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 243px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94J07Aix2I/AAAAAAAAAIA/lKR4kjBi66w/s320/HPIM0150.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466817802472179554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Resultaba cómico caminar entre monumentos imperiales reluciendo al sol, cruzar los campos Elíseos o ver Notre Dame en ese estado: falta de sueño y ducha, maleta con ruedas, ordenador, abrigo de invierno... Un coche que pasó deprisa por encima de un charco me cubrió las piernas de agua. Sólo pude reir. Gracias cabrón, al menos el ordenador sigue seco.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vilna-Madrid: 3.000 kilómetros por tierra, cuatro días, 200 euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estoy de vuelta a los documentales de mi viaje asiático, a estar montando mañana y tarde, a terminar cada día con los ojos irritados de cuadrar segundo a segundo. Tengo el mochilismo atravesado en el pecho como una constante tarea pendiente; jamás pensé que montar un documental llevase tantísimo tiempo. Pero queda poco y el alivio que voy a sentir cuando acabe será celestial. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5140216059847264931?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5140216059847264931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/capitulo-xx-el-ataque-de-motherfucker-2.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5140216059847264931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5140216059847264931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/05/capitulo-xx-el-ataque-de-motherfucker-2.html' title='Capítulo XX: El ataque de Motherfucker (2).'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S94LIqBNrGI/AAAAAAAAAII/7UNH5zR0Z4Y/s72-c/HPIM0213.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5967605580169636354</id><published>2010-04-25T12:23:00.009+02:00</published><updated>2010-04-25T12:45:34.948+02:00</updated><title type='text'>Capítulo XIX: El ataque de Motherfucker.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(Escrito el  martes 20 de abril de 2010 a  las cuatro de la tarde, hora española.  Aunque todos estemos hartos de  oír hablar del maldito volcán islandés,  la naturaleza mochilera de la  historia lo merecía).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S9Qb9ns64CI/AAAAAAAAAGE/xghvQxv4SaQ/s1600/DSCN3214.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S9Qb9ns64CI/AAAAAAAAAGE/xghvQxv4SaQ/s320/DSCN3214.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464022993350615074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Alexanderplatz, antiguo Berlín oriental: sol, parques, comida barata, estudiantes rubias entregadas a la primavera... Aquí todo es agradable. Doy vueltas con aire despistado desde hace cinco horas, arrastrando una maleta, el ordenador portátil y bastante cansancio. Llevo dos días metido en trenes para cruzar toda Europa desde Lituania, pero sólo he podido llegar hasta aquí, al lugar que Lenin imaginó como capital mundial del comunismo, el mismo sitio donde Hitler se voló la cabeza y se levantó uno de los muchos muros de la vergüenza. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora viajaba con un australiano de padre escocés y madre indonesia, y una polaca. Ambos afincados en París, hacia donde están viajando en estos momentos por 210 euros cada uno. Demasiado para mí. Puedo pagarlos, sí, pero entre una cosa y la otra me voy a dejar más de cuatrocientos pavos en el viajecito. Así que sigo peleando: voy a probar suerte en un bus que sale a las siete de la tarde hacia París. 75 euros. Allí gorronearé la casa de alguien hasta que pueda volver a Madrid. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo el pelo pegado al cráneo de maldormir apoyado contra la ventana de un tren y no me cambio de ropa desde hace tres días, además casi no me he lavado los dientes porque los baños del tren polaco no tenían agua corriente. Mañana apestaré como el cadáver de un cadáver. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que ¿por qué estaba en Lituania? Puedo decir orgulloso que por trabajo; luego añado sombrío que sin remuneración, sólo costes pagados. Pero no está mal: cuatro días alojado en un viejo apartamento de Vilna con todos los aires posibles de guerra fría, con un proyecto interesante realizado en equipo con otros cinco periodistas (los dos que mencioné más un alemán, una francesa y un húngaro), todos interesantes y encantadores, dedicando los días a investigar y las noches a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Mi tarea concreta era averiguar por qué Lituania tiene el índice de suicidios más alto del planeta Tierra (con permiso norcoreano, porque de allí no hay datos). Pese a que el tema no puede ser más tétrico, fui feliz reuniendo material, entrevistando a psiquiatras, paseando por viejos paisajes soviéticos de máxima tristeza. El artículo saldrá a la luz dentro de no mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S9QbXZkwZQI/AAAAAAAAAF8/7e63l8oswrs/s1600/DSCN3139.JPG"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S9QbXZkwZQI/AAAAAAAAAF8/7e63l8oswrs/s320/DSCN3139.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464022336723248386" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El famoso volcán de Islandia (de nombre "Motherfucker", según James) ha pegado bien fuerte. Nunca nadie habló tanto de un condenado volcán. Vuelo cancelado a última hora, trenes y autobuses llenos... Exploramos todas las opciones posibles: ¿Alquilar un coche Vilna-París? Entre 1.700 y 3.000 euros. Una lituana de cien kilos nos trató como a prisioneros de Gulag: "¡No, no hay tren, punto!". Las dos oficinas de la misma compañía daban horarios y datos diferentes. También negociamos con la camarilla de taxistas rusos que acecha junto a la estación de autobuses. Mínimo 200 euros sólo hasta Varsovia. Se les veía disfrutar con los problemas ajenos.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que nos quedamos otra noche clavados en Vilna. Un amigo de un primo de James nos mostró un par de tascas; el chico era tan tímido como un seminarista novato, con esa expresión fanática en los ojos. Al principio titubeaba al hablar, demasiado educado, casi sin mirarnos a la cara. Varias jarras después le preguntamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Bueno, ¿y qué te decidió a vivir en Vilna?"&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;"Las putas buenorras".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nos acostamos a las tres de la mañana y nos levantamos a las siete para ver si podíamos conseguir un billete de tren. El alemán se había ido a Polonia y el húngaro y la francesa seguirán en Lituania hasta el miércoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Antes de partir, compramos una botella de vodka. No se puede cruzar Europa Oriental en tren sin una botella de vodka. El más entusiasmado con la idea era James. "Me voy a tomar un café doble y un vaso de whiskey, ¡encaja eso, cuerpo!". Sólo comía en los McDonald's. Metía las patatas fritas ahogadas en ketchup dentro de la hamburguesa y devoraba con ansia. Luego, mientras Aleksandra y yo tomábamos el vodka mezclado con refresco de lima, él daba tragos directamente de la botella. Se sentía culpable por llegar con retraso a París, donde tenía muchísimo que hacer: cosas del trabajo, preparar un viaje a Nepal... Entonces castigaba su cuerpo como penitencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tuvimos relativa suerte: sólo pasamos tres horas en Varsovia hasta coger otro tren dirección Berlín. Aleksandra se encargó de todo con una buena dosis de estrés; cuando le preguntábamos algo, respondía indistintamente en polaco, inglés o francés, sin darse cuenta. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocho millones de pringados colgados en Europa, pérdidas económicas... En la estación de autobuses de Berlín me dijeron que la única forma de llegar a España era coger un bus el viernes (estamos a martes) desde Frankfurt. Unas treinta horas. Así que me pusieron en lista de espera para el de París dentro de dos horas. Ahora sólo queda esperar a que halla alguna cancelación.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5967605580169636354?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5967605580169636354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/04/capitulo-xx-el-ataque-de-motherfucker.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5967605580169636354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5967605580169636354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2010/04/capitulo-xx-el-ataque-de-motherfucker.html' title='Capítulo XIX: El ataque de Motherfucker.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/S9Qb9ns64CI/AAAAAAAAAGE/xghvQxv4SaQ/s72-c/DSCN3214.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-2730104999707559843</id><published>2009-12-14T17:39:00.009+01:00</published><updated>2010-01-26T02:37:07.870+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII: Piratas malayos.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZtM-mL7SI/AAAAAAAAAFU/ATe1UGAA-ZE/s1600-h/Picture+005.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415135671688621346" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZtM-mL7SI/AAAAAAAAAFU/ATe1UGAA-ZE/s320/Picture+005.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(Sí, las Torres Petronas). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tenía que llegar, la despedida. Siempre intento evitarlas (como dicen que hacen los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;franceses): mejor una palmadita en la espalda y un "nos vemos" que andar alargando y alargando &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;hasta que todo se hace pomposo y alguien empieza a llorar. En realidad el viaje sigue en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Beijing, desde donde no podré publicar porque la tiranía china no permite los dominios &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"blogspot", no vaya a ser que a sus súbditos les dé por expresarse o contrastar ideas. Allí &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;completaré tres meses en Asia. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me apetece continuar, pero la cámara de vídeo (con sus baterías, sus cables, el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;cargador y el creciente número de cintas) pesa cada día más y tampoco es cuestión de apretar &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;las finanzas, que me tienen que dar para nuevos proyectos. Si me quedase por aquí, buscaría un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;lugar tranquilo (¿Sumatra? ¿sur de Laos?) donde leer y ver crecer la hierba durante dos o tres &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;semanas para reponer las pilas y seguir caminando; le dedicaría su tiempo a Indonesia, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;recorrería Malasia, a lo mejor Myanmar, y daría el salto a las Filipinas. También volvería &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;por Bangkok o Saigón para cultivar las amistades locales y quizás aprender otro idioma, Muay &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Thay, cocina o algo así. Cuanto más alargas la estancia, menos gastas por día (si vives con &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;una familia local o te alquilas una habitación y comes como ellos, puedes tirar con siete &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;euros diarios sin pasar ninguna necesidad). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflexión 1, para el extranjero: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que las zonas más importantes se han vuelto muy turísticas, pero eso no impide que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;puedas empaparte a placer de la cultura local; siempre se puede coger una hora la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;moto y llegar a lugares donde puede que nunca hayan visto un occidental. Todo el mundo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;destaca la infinita variedad de opciones: si buscas perderte durante días por templos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;milenarios, practicar deportes de riesgo, descubrir tribus en montañas escarpadas, matarte a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;fiestas salvajes de veinticuatro horas, consumir drogas, recluirte en un monasterio, conocer &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;gente o simplemente hacerte un viaje organizado, el sudeste asiático es el sitio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Reflexión 2. Percepción de la realidad:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida cotidiana en estos países es más o menos esta (grosso modo, claro): levantarse a las &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;seis y acostarse a las diez u once; tener muchos hijos; hablar mucho con amigos y vecinos de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;toda la vida y entregarse al sueño inevitable entre la una y las tres de la tarde; trabajar &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;unas sesenta horas semanales para ganar sesenta euros al mes con los que pagar quince euros &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;por la vivienda, la electricidad y el agua, veinte céntimos diarios para el kilo de arroz con &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;el que se alimenta una familia, gastos colaterales y cuestiones de educación y salud, que son &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;lo que más esfuerzo requiere (la prostitución es una lacra general, y aunque la alfabetización ya es casi completa, muchos niños &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;tienen que trabajar; todo apunta a que las mujeres como los auténticos motores de la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;economía).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZuoXRIK-I/AAAAAAAAAFk/TJxMqZrllig/s1600-h/Picture+003.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415137241679277026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZuoXRIK-I/AAAAAAAAAFk/TJxMqZrllig/s320/Picture+003.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; (Estibadores en Sunda Kelapa, puerto de Yakarta).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Son pobres aunque no paupérrimos (en general; está la mendicidad de Camboya, la dura vida en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;el campo, los arrabales de las grandes ciudades...), pero por alguna razón (¿budismo + buen &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;tiempo + arroz?) la escasez no genera violencia. Me reitero: He pasado días enteros metido en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;trenes y autobuses asfixiantes donde nadie hablaba inglés y yo era el único blanco, he dormido &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;en parques, en los hoteluchos más baratos (jamás pagué más de cuatro o cinco euros salvo dos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;excepciones) y me he perdido por lugares remotos, pero repito que no me he sentido amenazado &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;por nada ni nadie en ningún momento (conocí a una chica a la que le hurtaron el bolso en un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;bar, y a un par de ingleses que fueron agredidos por malayos borrachos en una discoteca; es &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;todo). No sólo no hay hostilidad sino que a los locales (salvo algunos norvietnamitas) les encanta intercambiar pareceres con los extranjeros (las tascas a pie de calle son el lugar perfecto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Reflexión 3. El azar ("la música del azar", como la novela de Paul Auster). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente cada uno tiene una rutina que respetar, y cuando queremos montar un plan hay que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;seleccionar momentos muy concretos que se escapen de esa rutina. Esto crea una vida &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;previsible, blindada: mismo horario, mismos escenarios, misma gente... A veces conoces &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;personas nuevas, pero hay que abonar el terreno lentamente para incluirlas en tu vida. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dinámica de viajar rompe con eso: puedes entablar conversación en lugares tan insospechados &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;como un puesto de noodles, un paso de zebra, un tren o un locutorio. En Madrid no se te &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;ocurriría dirigirte a alguien porque sí, tiene que haber un motivo concreto (pedir la hora, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;por ejemplo). Aquí da un poco igual, porque sabes que el otro mochilero también está a quince &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;mil kilómetros de su casa para acumular anécdotas que contar a la vuelta, y eso modifica tu viaje a cada paso: que acabes bebiendo cerveza con un grupo de holandeses locos, leyendo en el hotel o ligando depende del autobús que cojas por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(Ayer mismo compartí habitación con un indio que se había pateado Uzbekistán, Kirguizistán, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tayikistán y el norte de Afganistán, donde había convivido con los ismailitas, un pueblo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;pacífico dirigido por un tipo muy carismático llamado Ata Khan, creo recordar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZuKfNgF-I/AAAAAAAAAFc/rPCjrBA5Uxc/s1600-h/Picture+001.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415136728415475682" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZuKfNgF-I/AAAAAAAAAFc/rPCjrBA5Uxc/s320/Picture+001.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; (Rezo del viernes en la Mezquita Istiqlal, Yakarta). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una vuelta de tuerca más: cuando pasas con alguien una semana espectacular en Vietnam o &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Camboya y sabes que posiblemente no vas a volverle a ver en tu vida, la amistad avanza todos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;los pasos de golpe (hay personas de las que sé hasta las infidelidades de sus padres). Es como en las películas bélicas, cuando hay dos soldados cubiertos de barro en una trinchera hablando de sus traumas y sueños personales (entonces uno saca una foto de su novia Sally con la que va a comprar una rancho en Connecticut, y justo después lo matan).&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso muchos dicen que su viaje es la gente que conocen, o que viajar solo es la mejor forma de no estar solo. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esto ya se parece a una despedida sentimental).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es como un adiós, pero no: mantendré el blog abierto por si en enero me apetece seguir publicando cosas sobre mi viaje sin un asiático fumando o viendo porno en el ordenador de al lado. Sabed que la aventura volverá como una serie de documentales. Os bombardearé cuando llegue el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Muchas gracias por leerme y en 2010 no dejéis de venir al lugar donde se escondían los piratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Kuala Lumpur, Malasia. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-2730104999707559843?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/2730104999707559843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xix-piratas-malayos.html#comment-form' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2730104999707559843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2730104999707559843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xix-piratas-malayos.html' title='Capítulo XVIII: Piratas malayos.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyZtM-mL7SI/AAAAAAAAAFU/ATe1UGAA-ZE/s72-c/Picture+005.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-4198675113924220596</id><published>2009-12-10T15:12:00.008+01:00</published><updated>2009-12-10T16:11:13.894+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII: Muerte en Bali.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyED9CgK_YI/AAAAAAAAAFE/K_Cg6bYetM8/s1600-h/Picture+001.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyED9CgK_YI/AAAAAAAAAFE/K_Cg6bYetM8/s320/Picture+001.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413612574254759298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una vez vi la foto de una especie de toro-dragón de cartón transportado por decenas de asiáticos en un lugar desconocido. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Debajo creo que ponía algo de un funeral y de Indonesia. Era una foto colorida y llena de movimiento, dinámica. Muchos meses&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; después, camino por Ubud junto a un ciudadano local que me promete un hotel barato, céntrico y confortable (no mentía). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Además me dice que mañana hay un funeral, y al doblar una esquina veo un muñeco estilo las Fallas montado sobre una base &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;de bambú. Parece le mezcla de un toro y un dragón. "Tomorrow, tomorrow". &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente: es por la mañana, brilla el sol y cientos de balineses visten un sarong sobre las piernas y una cinta en la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;cabeza; se preparan para despedir al anciano de la foto que pende del muñeco. Pese a tratarse de la muerte, todo Ubud&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; participa de inmensos preparativos alzando la voz y riéndose por las calles; las mujeres reparten sarongs (obligatorios&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; para ver la ceremonia) y los niños se sientan a esperar. Hay también una pagoda falsa de unos cuatro metros, lista para &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;ser transportada tras el toro-dragón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Los jóvenes agarran los muñecos por su base de bambú y una enorme orquesta toca todo tipo de tambores, bailando y girando&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; sobre sí misma y alrededor de los títeres. Las familias se asoman a las ventanas; los niños y los turistas observan &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;boquiabiertos. Varios hombres con mangueras riegan sin piedad a la multitud eufórica que avanza por las calles hacia&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; el cementerio, situado en una pequeña colina. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí llegamos, los muñecos se dejan entre varias tumbas y tres hombres maduros con visible autoridad sierran el lomo del&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; toro-dragón y meten el cadáver en el interior; luego lo cubren de complicadas ofrendas hechas con flores, galletas, dinero&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; y arroz, lo rocían todo con agua (bendita, imagino), luego con gasolina, toman medidas de precaución y le plantan fuego.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; El cuerpo del anciano arde ante la muchedumbre que se pasea de un lado a otro con curiosidad. Hay agua gratis para los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;asistentes. El conjunto se parece más a los carnavales de Cádiz que a un funeral cristiano. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyEEt4hj1ZI/AAAAAAAAAFM/Nbi4GqX9iaU/s1600-h/Picture+004.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyEEt4hj1ZI/AAAAAAAAAFM/Nbi4GqX9iaU/s320/Picture+004.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413613413389817234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Se supone que la cremación libera el alma de su envase muerto posibilitando la reencarnación (probablemente en otro miembro &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;de la misma familia); es la forma de celebrar el ciclo de la vida. Sin duda era un hombre importante, de una casta &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;prominente (cuando muere algún miembro de la familia real balinesa se queman muñecos gigantescos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿Y por qué pasa esto en Bali y no en Java o Sumatra? Porque Bali es el lugar donde hace medio milenio se refugiaron los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;restos del imperio Majapahit, víctima de querellas internas y arrinconado por la expansión islámica. Es el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;enclave hindú de Indonesia (readaptado, sincrético, particular), "la isla de los dioses", un sitio repleto de tradiciones, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;templos, arte... Y cada vez más turistas. Ubud se mantiene más o menos, y el norte de la isla sigue tranquilo, pero desde el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;sur llegan riadas de australianos e ingleses sedientos de olas y cerveza barata. Kuta, por ejemplo, ha sido conquistada &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;por las tiendas de surf, los tatuajes y las agencias de viajes. No puedes dar un paso sin que te ofrezcan de todo y, por &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;la noche, los gritos alcoholizadas reverberan por la ciudad, comercial, apretada, colonizada. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no pasa nada: Indonesia consta de diecisiete mil islas donde viven doscientos cincuenta y cinco millones de personas que practican&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; varias religiones y hablan unas seiscientas lenguas. ¿Alguien da m&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;ás?&lt;br /&gt;              &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-4198675113924220596?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/4198675113924220596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xvii-muerte-en-bali.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4198675113924220596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4198675113924220596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xvii-muerte-en-bali.html' title='Capítulo XVII: Muerte en Bali.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SyED9CgK_YI/AAAAAAAAAFE/K_Cg6bYetM8/s72-c/Picture+001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-1926988540935201363</id><published>2009-12-07T15:31:00.004+01:00</published><updated>2009-12-07T15:45:57.675+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI: Caminando por la Luna.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sx0SvHi0ciI/AAAAAAAAAE0/kC099UtGjvY/s1600-h/volcan+001.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sx0SvHi0ciI/AAAAAAAAAE0/kC099UtGjvY/s320/volcan+001.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412502927857447458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Bromo, Java Oriental. Tres de la Mañana. Varios golpes en la puerta terminan con un sueño profundo, el primero&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; en dos meses sin el zumbido de un ventilador. Salgo al aire libre con los únicos pantalones largos que me quedan&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; y la única sudadera, y llevo el krama enrollado al cuello como una bufanda para amortiguar el frío. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Coronar el volcán exige atravesar un desierto de ceniza durante una hora, el tiempo justo para ver amanecer &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;sobre el cráter. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la montaña por un sendero escarpado, sólo iluminado por el resplandor azul de la Luna. Todo a mi alrededor&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; es silencio, oscuridad y siluetas de árboles inmóviles. De vez en cuando pasa algún Jeep cargado de turistas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; hacia el mirador de un montaña lejana; les han dicho que desde allí está mucho mejor. No lo sé, pero caminar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; por un desierto en noche cerrada tiene su punto. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descenso concluido, encuentro una enorme extensión de dunas azules sin ninguna indicación. Son las cuatro de la&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; mañana, y el volcán está tranquilo en el horizonte, humeando como un fumador pensativo; la luna casi llena sigue &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;brillando en el cielo, encima de una montaña cortada por la mitad. Dunas y más dunas grises, y de vez en cuando&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; maleza y ráfagas de viento que levantan torbellinos de ceniza. Cierro un poco los ojos y me alzo el krama por &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;encima de la nariz hasta parecer el bandido de una peli de vaqueros. Me siento como&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; un astronauta saltando entre socavones y marcas de meteorito. Me alegra estar completamente solo.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo que una parte del cielo ya está empezando a clarear, así que me doy prisa. Cinco menos cuarto. De pronto&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; me encuentro un caballo solitario atado a una columna de piedra. ¿Cómo puede estar solo aquí, a estas horas?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; Me fijo bien y tiene a sus pies una especie de mochila. La mochila dice "¿Guide?"; me acerco y veo que de la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;pelota de ropa sobresale una nariz. "Tidak, terima kasih". Cinco de la mañana, unos cinco grados. Gente dura. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcanzo la falda del volcán, fatigado de arrastrar tanta ceniza con los pies. La mitad del cielo está&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; bastante más clara que la otra mitad, y comienzo a subir la larguísima escalinata de piedra que conduce al &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;objetivo. Noto por primera vez el olor a huevo podrido que desprenden los volcanes activos; el azufre, imagino.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; La columna de humo, la soledad, la piedra, el amanecer... Todo tiene un aire mitológico, como si de repente fuese&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; a encontrar un coloso encadenado para la eternidad en el interior del volcán. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sx0S9sx76sI/AAAAAAAAAE8/MEh7X5_u8KA/s1600-h/volcan+002.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sx0S9sx76sI/AAAAAAAAAE8/MEh7X5_u8KA/s320/volcan+002.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412503178371132098" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(En la foto: Las escaleras vistas desde el borde del cráter; el que sube es un vendedor que no paraba de toser).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por fin llego al borde del cráter y tengo el placer de contemplar la fuente del humo, el primer volcán activo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; que veo en mi vida. Es enorme, amplísimo y rugoso; sabes que tiene potencial, que un siglo de estos puede pegar un petardazo como&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; su primo el Krakatoa y matar a miles de personas con lava, Tsunamis y terremotos. Es sereno pero peligroso; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;tiene carisma de volcán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Sólo hay cuatro personas, todas protegiéndose la cara del polvo y el hedor, pero contentas, fotografiando&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; y señalando con el dedo los puntos que empieza a destacar el sol. Me voy a dar la vuelta al cráter antes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; de que comience a llegar la gente. El sendero es estrecho y muy irregular, a veces picudo, adecuado para enviarte&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;directamente a la muerte tanto de un lado como de otro. Durante el paseo diviso otro enorme cráter circular&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; relleno de ceniza que parece húmeda, pastosa; todas sus paredes están secas salvo una, cubierta de arbustos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; verdes. El sol resalta los contrastes; la vista es impresionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vuelvo al punto de la escalinata, ya hay un&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;par de docenas de turistas con cámaras y gafas de sol. Los Jeeps llegan poco a poco al pie del volcán, junto a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;un ejército de guías, caballos y vendedores ambulantes. Siete de la mañana; a desayunar. &lt;/span&gt;&lt;input id="gwProxy" type="hidden"&gt;&lt;!--Session data--&gt;&lt;input onclick="jsCall();" id="jsProxy" type="hidden"&gt;&lt;div id="refHTML"&gt;&lt;/div&gt;&lt;input id="gwProxy" type="hidden"&gt;&lt;!--Session data--&gt;&lt;input onclick="jsCall();" id="jsProxy" type="hidden"&gt;&lt;div id="refHTML"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-1926988540935201363?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/1926988540935201363/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xvi-caminando-por-la-luna.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/1926988540935201363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/1926988540935201363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xvi-caminando-por-la-luna.html' title='Capítulo XVI: Caminando por la Luna.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sx0SvHi0ciI/AAAAAAAAAE0/kC099UtGjvY/s72-c/volcan+001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-4369277396442531141</id><published>2009-12-05T17:56:00.004+01:00</published><updated>2009-12-05T18:16:41.960+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XV: El mejor tren de Java.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxqUOxk2WwI/AAAAAAAAAEs/x5hLuV6Y-i4/s1600-h/Picture.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411800883786046210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxqUOxk2WwI/AAAAAAAAAEs/x5hLuV6Y-i4/s320/Picture.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El Aeropuerto Internacional de Yakarta te recibe con poco tacto: "Drogas... ¡Pena de muerte!", dicen los carteles, y luego la ciudad tampoco hace ningún esfuerzo por agradar; sólo parece ofrecer tráfico, desorden y polución. Por eso sigo los consejos, la dejo para el final del viaje (como se suele hacer con Bangkok) y me voy directo a Yogyakarta, la capital cultural de Java. Paso logístico: tren, economic class; cruzar media isla en doce horas por un euro y medio, diez veces menos que la clase executive. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El vagón recuerda demasiado al infierno de Hanoi-Sapa (ver capítulo VII), pero parto con ventajas: voy mentalizado, viajaré de día, tengo un buen libro y los asientos están un poco mullidos... Y desventajas: no hay aire acondicionado, ni ventilador, ni baño; voy solo (el único no oriental) y con todo mi equipaje, y el número de personas duplica el de asientos. Acomodo el macuto y me siento a leer; a mi derecha, un hombre de unos setenta años con ojos vidriosos y gorro tradicional. A la izquierda, un tipo que no deja de hablarme en indonesio pese a mi evidente ignorancia; delante, una pareja de veinteañeros y un señor de cuarenta y tantos (si no me equivoco; adivinar la edad en estos países resulta sumamente difícil; los occidentales solemos echarles siempre cinco o diez años menos, y ellos a nosotros cinco o diez más). El ambiente es muy amistoso, y no paran de pasar vendedores ambulantes con cestas y cajas diversísimas: ofrecen libros infantiles para colorear, gorros musulmanes, frutos secos, bebidas, sopas, cartones con arroz y carne, paraguas, plátanos, abanicos... Incluso hay quien se pasea con un generador eléctrico portátil por si alguien quiere cargar el móvil (pueden carecer de cama para dormir o no tener casi ropa, pero el móvil y la televisión nunca faltan). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Desde mi asiento, observo a un militar corpulento con gafas de sol y boina azul de Naciones Unidas. Está de pie, como la mitad de los pasajeros. Poco después me aborda con un inglés fluido. Es sargento, integra la misión de la ONU en Líbano y está orgullosísimo de ello. Habla con ademanes sueltos y enérgicos; me informa sobre su programa de entrenamiento diario golpeándose el pecho, diciendo "Powerful, powerful". Es la primera vez que vuelve a casa en un año para ver a su mujer y a su hijo. Conoce a varios españoles e incluso domina un poco la lengua; lleva siempre un cuaderno lleno de volcabulario y frases pasadas de moda ("Hola señor, ¿cómo está usted?") que practica de vez en cuando. Charlamos una buena media hora, y me termina enseñando la cicatriz que tiene bajo la rodilla derecha (el enemigo intenta dar en los genitales para bajar la moral de los cascos azules). En el móvil tiene fotos de la operación, del hospital militar y de sus compañeros de dos metros, y lleva una colección de parches e insignias que guarda con placer, entre ellas una de la Guardia Civil. Intercambiamos el facebook y me regala una camiseta color arena: "Mantenimiento de la Paz en Líbano". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las doce horas dan para mucho. El veinteañero que habla algo de inglés me apunta frases útiles en indonesio, que resulta ser un idioma relativamente asequible gracias al alfabeto latino y al principio fonémico (se escribe como se pronuncia, como el español). Pido una botella de agua ("aqua") a uno de los vendedores, y entonces dos chavales sentados al otro lado le extienden rápidamente las dos mil rupias que vale. No me dejan pagar. El calor es insoportable; parezco un trozo de mantequilla fundiéndose al sol; ellos lo ven, se ríen y me abanican de broma. En cada parada la gente sale a mear rápidamente en las vías del tren, pero yo me aguanto; demasiadas personas que empujar, esquivar y saltar, y además está mi macuto. Doce horas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Junto al interminable río de vendedores ambulantes, aparece de vez en cuando algo muy común en Indonesia: los músicos callejeros; desde las chicas que cantan haciendo sonar una especie de maracas, hasta las bandas de ocho miembros con varios instrumentos, la música es constante en aceras, bares, parques, trenes y autobuses. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llega la parada de una mujer con velo. Antes de irse, me regala un llavero con forma de fresa y me dice: "Welcome to Indonesia". En el último tramo, unos chavales me dan una caja de buñuelos que no me dejan rechazar. Salgo del tren agotado pero conmovido, con todos esos tópicos ("tienen poco pero lo comparten", "el calor de la gente") dándome vueltas en la cabeza. Pero me da igual que parezcan mitos, ya lo he comprobado muchas veces estos dos meses y un tercio: aquí todo es hospitalidad, atenciones, sonrisas, parsimonia, relax, filosofía, arroz, placer... Sólo hay que ver el aspecto de Buda (aunque los indonesios sean musulmanes): sonriente y blando, sin aristas ni músculos tensos; nada que ver con el palestino que chorrea sangre clavado en la cruz, ni con los velos o las restricciones de por vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya en el hostal, tardé cinco minutos en quitarme la camiseta, sudada, acartonada, llena de trazas marrones. Olía como un perro muerto, pero no importaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ubud, Bali.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-4369277396442531141?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/4369277396442531141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xv-el-mejor-tren-de-java.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4369277396442531141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4369277396442531141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/12/capitulo-xv-el-mejor-tren-de-java.html' title='Capítulo XV: El mejor tren de Java.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxqUOxk2WwI/AAAAAAAAAEs/x5hLuV6Y-i4/s72-c/Picture.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-2527050154240390386</id><published>2009-11-29T07:40:00.005+01:00</published><updated>2009-11-29T08:10:33.619+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV: Back in Bangkok.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxIcWn7rcEI/AAAAAAAAAEc/xfABGbXjFhY/s1600/DSCN2258.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxIcWn7rcEI/AAAAAAAAAEc/xfABGbXjFhY/s320/DSCN2258.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409417277427380290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tardé casi dos meses en completar el círculo siguiendo las agujas del reloj: Norte de Tailandia, Norte de Laos, Vietnam entero, Camboya y vuelta a la línea de salida. Estas semanas me han hecho subir algunos rangos en la jerarquía del mochilismo; digamos que Bangkok tiene dos tipos de viajeros: los que llegan al Sudeste Asiático y los que se van. No es difícil diferenciarlos: los primeros suelen usar zapatillas deportivas, riñonera o camisetas transpirables y tienen esa expresión ansiosa de quien espera una batalla. Yo ya puedo decir que pertenezco al segundo tipo, el de los que dan más información de la que reciben.   &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Luego hay una tercera clase integrada por aquellos que viajan durante un año o más. A estos se les reconoce porque adquieren poco a poco un aspecto oriental: comen una vez al día para ahorrar, adelgazan, casi no se cambian de ropa y se vuelven tranquilísimos. Los más condecorados incluso se dejan las uñas largas, algo muy común en la región. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Así que vuelvo a Bangkok sin rastro de inquietud, y salgo a recorrer la calle Khao San con otro español para terminar en un club de inspiración árabe llamado "Gazebo", donde un grupo de tailandeses manirrotos nos convida a sentarnos con ellos. Son muy simpáticos, hablan buen inglés y parecen no tener nada que hacer, así que quedamos con ellos para que nos enseñen la ciudad al día siguiente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Siam Square tiene alma de Tigre Asiático, con sus gigantescos edificios comerciales iluminados a la última, el todopoderoso monorrail o Sky Train silbando por encima de las aceras, la marea de compradores compulsivos y tailandeses adinerados vestidos como Neo en cibercafés futuristas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La tarde siguiente la dediqué a un pequeño gimnasio de Muay Thai conocido por su intensidad, situado entre dos edificios cercanos a la zona mochilera. Dió la casualidad de que allí entrenaba Chris Forster, sueco de origen africano y uno de los campeones del mundo en la disciplina. Pese a su estatura de tailandés, Forster lanzaba unas patadas violentísimas que tiraban por tierra al sparring, mucho más corpulento. Los demás dejaban de practicar para observar sus métodos y aprender, imitar sus giros en el aire, la precisión de sus golpes. Estaba preparándose para pelear en el cumpleaños del rey, el 4 de diciembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxIcl8kbJEI/AAAAAAAAAEk/61Ke-PnFLPs/s1600/DSCN2272.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxIcl8kbJEI/AAAAAAAAAEk/61Ke-PnFLPs/s320/DSCN2272.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409417540665025602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;También tengo que destacar la idiotez del día (siempre hay una: pagar un precio exagerado, equivocarse de bus, perder una oportunidad...); fue la de ir al Oriental Hotel, donde supuestamente se alojaban escritores ilustres en otra época. Tenía curiosidad por catar un ambiente de ultrarriqueza, por visitar el país de la ropa carísima y la cirugía estética (ellos también son parte del panorama). Pese a que llegué en pantalones cortos, chanclas, barba de tres días y posiblemente oliendo a sudor, me recibieron como a un duque, me guiaron a través de un salón enorme y lujosísimo lleno de empleados serviciales y me indicaron una mesa junto al río. Pedí una Coca Cola, acepté un Herald Tribune y me puse a observar. Pues eso: gente podrida de dinero. Me fijé en un tipo disfrazado de Sonny Crocket (bronceado exagerado, pelazo engominado, camisa blanca abierta y gafas de sol) que no dejaba de intentar llamar la atención carraspeando con fuerza o eructando, y mirando a su alrededor a ver quién le dedicaba unos segundos. Era un repelente, el tipo de persona a quien nunca se le ha negado nada y por tanto incapaz de no ser el centro de los mimos. Cada cinco minutos venía una tailandés uniformado a preguntar "¿Todo bien, señor?". Era muy incómodo. Pagué los cuatro eurazos de la Coca Cola y me marché a mi hotel de tres euros por noche. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Estaba siendo una semana muy completa; incluso me empezó a gustar el caos de Bangkok. Esa noche salí yo solo con los tailandeses; empezamos otra vez por Khao San y luego fuimos a una siniestra discoteca ilegal perdida por la calle Silom. A las cinco de la mañana, banquete de comida picante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dos días despu&lt;/span&gt;&lt;span style="visibility: visible; font-family: courier new;" id="main"&gt;&lt;span style="visibility: visible;" id="search"&gt;&lt;em&gt;és &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;me reuní en Koh Phi Phi con los dos argentinos más incendiarios del Sudeste Asiático: Fabricio y Juan, preparados para dominar la isla varias noches seguidas. Fueron días de bromas hispanas y playas paradisíacas que sólo parecen posibles en fotografía (allí se rodó la película "La playa"). La mejor forma posible de despedir a mis amigos y a Tailandia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Yakarta, Indonesia.  &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-2527050154240390386?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/2527050154240390386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xiv-back-in-bangkok.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2527050154240390386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/2527050154240390386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xiv-back-in-bangkok.html' title='Capítulo XIV: Back in Bangkok.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SxIcWn7rcEI/AAAAAAAAAEc/xfABGbXjFhY/s72-c/DSCN2258.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-9073217427110722715</id><published>2009-11-23T14:41:00.006+01:00</published><updated>2009-11-23T14:50:21.224+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII: Los dueños de Angkor.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwqSMyH2AmI/AAAAAAAAAEM/J9Hf94Z7f6E/s1600/DSCN2244.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407295050922459746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwqSMyH2AmI/AAAAAAAAAEM/J9Hf94Z7f6E/s320/DSCN2244.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cerca de Siem Reap hay un complejo político y religioso enorme, símbolo y corazón de un imperio que llegó a ocupar casi todo el territorio que hoy comprende Camboya, Tailandia, Vietnam y Laos. Hablamos de doscientos kilómetros cuadrados de templos y selva, de decenas de miles de grabados, mosaicos, columnas, estatuas, pasillos y muros venidos abajo por la naturaleza y el tiempo; de relatos emocionantes sobre guerras, rituales y elixires de la eterna juventud. Hay mucho que ver, demasiado. Hace falta una semana sólo para visitarlo todo a buen ritmo, y mucho más para poder apreciarlo de verdad (junto a un guía y un buen manual de Historia jemer).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La dinámica del mochilismo me arrojó un nuevo compañero de viaje, un auténtico barcelonés llamado Roger, arquitecto, cuatri-lingüe, hiper-simpático y loco por conocer mundo. Nos conocimos en Phnom Penh y juntos nos acercamos a la realidad camboyana en Battambang, donde también sorteamos los peligros de la noche. Un poco saturados de tanto centro-europeo, dábamos rienda suelta al castellano y a sus palabrotas largas y secas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es un lujo imitar a Indiana Jones recorriendo edificios milenarios cargados de simbolismo y luego comer fruta sentado frente a un santuario budista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Joder, ¿has visto eso?". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Andábamos en bicicleta de un lado a otro, buscando los sitios, sin prisas, parándonos a vacilar a los simios (se perseguían unos a otros junto a los caminos, saltaban por los árboles, se mordían su propio rabo, chillaban... Había docenas, algunos tan terriblemente gordos que ni se podían mover). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407295311049281730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwqSb7K6UMI/AAAAAAAAAEU/IhMUKOV9L54/s320/DSCN2225.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Presenciamos un atardecer poderosísimo desde lo alto de lo que parecía una pirámide maya, junto a otros miles de turistas que se movían como una masa de hormigas con cámaras, y vimos grandes escenas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una relajada familia de camboyanos hacía picnic frente al Templo de Angkor, cuando un macaco apareció, agarró la neverita por el asa y la tumbó con fuerza, derramando bebida y alimentos por el suelo de piedra. Todos se apartaron un poco, riéndose de la osadía del simio, y entonces el niño se acercó al animal para jugar y fue recibido por un grito y un zarpazo. La madre le cogió de un brazo y le dió una sacudida, por imprudente. El macaco lamía la leche vertida entre las grietas del suelo. Aquel era su territorio desde que monjes y reyes abandonaran el templo por la amenaza de Tailandia. En los últimos siglos, los árboles habían enterrado sus raíces en las edificaciones, separando bloques y ensombreciendo pasillos, mientras los monos se aburrían a placer entre las ruinas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ahora el hombre intenta recuperar territorio con caros proyectos de restauración y muchos miles de turistas fotografían el viejo esplendor, esquivándose unos a otros, mientras los niños venden souvenirs manejando hasta cinco idiomas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Es acojonante".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Yo aluciné con todo esto, pero creo que Roger estuvo a punto de sufrir un colapso de placer entre tantas y tan diferentes construcciones. Andaba de un lado a otro con la cara de quien ha descubierto un tesoro, y realmente así era. Luego, por la noche, visitábamos cada bar acabando con las jarras de cerveza por medio dólar. El mochilismo es lo que tiene. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Isla de Phi Phi, mar de Adamán.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-9073217427110722715?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/9073217427110722715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xiii-los-duenos-de-angkor.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/9073217427110722715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/9073217427110722715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xiii-los-duenos-de-angkor.html' title='Capítulo XIII: Los dueños de Angkor.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwqSMyH2AmI/AAAAAAAAAEM/J9Hf94Z7f6E/s72-c/DSCN2244.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-3130233108411192741</id><published>2009-11-17T12:27:00.004+01:00</published><updated>2009-11-17T12:44:13.401+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XII: Érase una vez el Apocalipsis.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwKL6AqoLVI/AAAAAAAAAD8/tioHc2T-fZU/s1600/DSCN2074.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405036331525483858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwKL6AqoLVI/AAAAAAAAAD8/tioHc2T-fZU/s320/DSCN2074.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cada provincia, ciudad y familia de Camboya arrastra un peso terrible que resulta difícil de afrontar incluso a través de un museo tres décadas después. Es algo tan horrible y traumático que no se enseña en los colegios y que no se menciona en el debate público; tan aberrante, tan implacable, que podría dejar el Holocausto en una simple anécdota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El 17 de abril de 1975 los jemeres rojos tomaron el poder en un país arrasado por la dictadura, la guerra civil y los bombardeos norteamericanos. Bautizaron aquel día como Año Cero e inmediatamente comenzaron a trabajar en su objetivo: aniquilar la civilización.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Evacuaron las ciudades y encerraron a la población en campos de trabajo, sellaron las fronteras, confiscaron los bienes, separaron a las familias, abolieron el dinero, prohibieron la medicina, persiguieron la cultura y montaron una máquina de represión tan eficaz que acabó con una cuarta parte de los camboyanos en sólo tres años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El objetivo oficial era "construir el socialismo en tiempo récord" a través de un programa acelerado de ruralización, adoctrinamiento y supresión completa de la libertad individual. Para ello había que dar un paso más que Stalin o Mao y empezar por igualar las mentes eliminando de raíz la sabiduría, que, como se sabe, genera pluralidad, ideas y seres humanos distintos. Primero dividieron a la gente en dos clases: campesinos analfabetos y el resto, aquellos sospechosos de haber estudiado o tenido contacto con extranjeros. Los dirigentes se paseaban entre los esclavos ofrenciendo cursos y posibilidades de formación; aquellos que mostraban interés acababan en una fosa común, de ahí que se acabase diciendo "estudiar" como sinónimo de "ser ejecutado".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Pero al final no había distinciones: labradores, profesores, abogados, obreros, estudiantes, hombres, mujeres, niños, personas mayores y miembros del propio partido acabaron muriendo por hambre, enfermedades o muerte violenta (entre un millón y medio y dos millones, nunca se sabrá).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Detrás de todo esto había un intelectual comunista educado en París llamado Saloth Sar, de modales refinados y serena conversación. Saloth Sar (conocido por su nombre de guerra Pol Pot, o Hermano Número Uno) intentó convertir su partido, el Angka, en el único pariente de cada camboyano; tal era su arrogancia, su narcisismo, su voluntad de poder.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Puede verse como una vuelta de tuerca más en la interpretación radical del marxismo: contemplar al ser humano como plastilina que moldear (cambia la propiedad en los factores de producción y cambiarás la sociedad y la historia). Como dijo Albert Camus: "Algunas revoluciones empiezan hablando de libertad y acaban organizando a la policía". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dos lugares en Phnom Penh recuerdan el genocidio: la prisión de Tuol Sleng (o S-21)y los "campos de la muerte", a las afueras. Son dos sitios silenciosos y aterradores, sobretodo el primero, que muestra miles de fotografías de las víctimas maltratadas y en estado de inanición, con las máquinas de tortura bien conservadas, los camastros de hierro para los interrogatorios y muchísimos carteles explicativos con apuntes, cifras e historias concretas.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405036586957883250" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwKMI4OdR3I/AAAAAAAAAEE/YLfiypVAqeI/s320/DSCN2122.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Una vez, una chica se puso a tararear una conocida canción occidental mientras trabajaba en los arrozales; los guardias la detuvieron y la mataron en el acto. Luego colgaron el cadáver públicamente como advertencia".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El paisaje de Camboya tenía que ser impresionante: ciudades vacías, hambre, jornadas de quince horas en el campo, megáfonos gritando órdenes, guardias patrullando, tensión, miedo, dormitorios colectivos, y muerte. Las montañas de calaveras desenterradas y expuestas en los museos están ahí como toque de atención junto a los carteles de prohibido sonreír: cuidado, la barbarie está a un paso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El final de la tiranía llegó gracias a otra de las obsesiones de Pol Pot: revitalizar el viejo imperio jemer representado por la antigua ciudad de Angkor (cuyos trabajos de restauración frenó por completo, destruyendo incluso la documentación al respecto). Esta ansiedad nacionalista pasaba por recuperar los antiguos territorios camboyanos, y es así como el ejército campesino, mal armado, mal mandado, mal entrenado y hambriento tuvo la osadía de atacar Vietnam y provocar una invasión que acabó con una segunda caída de Phnom Penh, esta vez en manos vietnamitas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pol Pot y los suyos se refugiaron en el campo hasta la muerte de éste (prisionero de su propia organización), en 1998. Tras muchos años de espera, los camboyanos pueden ver por fin a algunos de aquellos asesinos sentados en el banquillo del Tribunal Internacional formado hace dos años. Sin embargo, se dice que muchos participantes del genocidio ocupan altos puestos en la administración, puede que protegidos por su influencia, por la indiferencia internacional y por la vergüenza colectiva que impide a los camboyanos abordar el horror y saldar cuentas (algo similar a lo que pasa en España, dicho sea de paso).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por eso dicen que muchos camboyanos se refugian ahora en el esplendor de su historia medieval para recuperar un poco de amor propio y compensar semejante mal trago. Y ese esplendor tiene un símbolo: los Templos de Angkor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-3130233108411192741?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/3130233108411192741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xii-erase-una-vez-el.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/3130233108411192741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/3130233108411192741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xii-erase-una-vez-el.html' title='Capítulo XII: Érase una vez el Apocalipsis.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SwKL6AqoLVI/AAAAAAAAAD8/tioHc2T-fZU/s72-c/DSCN2074.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-4262202395945024254</id><published>2009-11-11T12:08:00.010+01:00</published><updated>2009-11-17T12:27:17.871+01:00</updated><title type='text'>Capítulo XI: Las caras de Kampuchea.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvqiZvEW0vI/AAAAAAAAAD0/D6te8p6Y868/s1600-h/DSCN2103.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402809265999500018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvqiZvEW0vI/AAAAAAAAAD0/D6te8p6Y868/s320/DSCN2103.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y Camboya, por fin...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;...Una inmensa llanura verde moteada de poblados campesinos, templos, minas y &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;búfalos de agua. Su capital, Phnom Pehn (Colina de Penh), es amplia y muy cómoda de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;recorrer gracias a sus dos o tres avenidas de referencia y a las carreteras que la rodean &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;con sentido práctico (clara herencia francesa, como dice mi amigo Roger). Los edificios&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; son bajitos y polvorientos, y no faltan los puestos de caña de azúcar ni los mercados&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; enérgicos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;Además, es el primer país que visito con unos rasgos raciales claramente diferentes a los de sus vecinos: los jemeres son más altos, armoniosos y morenos, y tienen la cara y los ojos más redondeados. Muchos visten el vistoso "krama" (una especie de bufanda que utilizan como turbante contra el calor, como máscara para el frío, como falda o como simple adorno) y parecen tener un carácter ingenuo y agradable con clara inclinación a la charla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Sin embargo, Camboya tiene muchas caras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por todas partes hay niños, la mayoría jugando al borde de la carretera con toda su jerarquía de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;hermanos, descalzos y desgreñados, y es que la mitad de la población tiene menos de dieciocho años. ¿Las razones? &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pol Pot y la pobreza. El primero &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;organizó el exterminio casi completo de una generación (los que hoy tendrían entre &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;cincuenta y sesenta años); la segunda es la misma lacra que afecta a tres tercios del mundo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;y motiva la creación de grandes proles para que ayuden a sus padres en el campo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(el ochenta y cinco por ciento de los camboyanos vive en el campo). Muchos de estos niños&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; trabajan como adultos "a sueldo" de sus padres, sea en bares, puestos de comida, arrozales, mendigando o&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; vendiendo libros por las calles (diez horas al día, siete días a la semana, según uno de&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; ellos). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Algunos bares y discotecas de Phnom Penh están ocupados por un ejército de chicas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; espectaculares que se acercan a seducir a los turistas (la mayoría supuestamente &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;desprevenidos). Llegan, te preguntan por todo, te piropean y te invitan a ir a "otro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; sitio"; si las esquivas, te traen a una amiga; si vuelves a negarte, te traen a otra, y luego&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; a un travesti, y así sucesivamente hasta que tienes que abandonar el bar (solo). Dicen que&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; después no exigen dinero; simplemente te ofrecen drogas para potenciar la "diversión" y ahí&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; está su negocio, en el tráfico. Queda añadir lo más importante: a posibilidad de dejar atrás la pobreza&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; y la falta de oportunidades, o de pasar unos días viajando con un europeo y &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;cenando en buenos sitios (muchas acaban teniendo hijos de occidentales desentendidos). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En medio de todo este tinglado están muchos conductores de tuk tuk, que ofrecen&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; directamente drogas y servicios directos de prostitución y son los que reparten mercancías a las&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; familias que utilizan a sus muchos hijos como vendendores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Evidentemente, estas son sólo impresiones acumuladas en pocos días; la trama real debe ser &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;mucho más grande, compleja y turbia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero Camboya es alucinante. Como todo mochilero, me alojé en uno de las múltiples &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"guest house" (cuatro dólares por noche) que reposan junto al&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; lago, casi todas con un bar, una mesa de billar, internet y una buena terraza cuyo horario&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; depende de los clientes. En uno de esos lugares conocí a la estadounidense Pauline y &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;al británico Dan, también recién llegados a la capital. Unas cuantas cervezas después, Dan cayó en brazos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; de una agresiva camboyana y al día siguiente nos fuimos los cuatro a visitar los&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; "killing fields", posiblemente el segundo emblema del terror apocalíptico desencadenado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; por los jemeres rojos entre 1975 y 1979 (a lo que dedicaré una entrada, por supuesto). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La tarde de mi primer día completo fue espectacular: Sou-thia (la camboyana) nos invitó a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;cenar a casa de sus primos, al otro lado del río; así que nos abastecimos en un mercado &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;local, echamos un cable en la cocina y cenamos en círculo con todo el enjambre de primos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;sonrientes, de entre uno y veintidos años, y la abuela (como digo, superar los cincuenta &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;años en este país es prácticamente un milagro). Un buen comienzo en la Colina de Penh.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-4262202395945024254?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/4262202395945024254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xi-las-caras-de-kampuchea.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4262202395945024254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4262202395945024254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-xi-las-caras-de-kampuchea.html' title='Capítulo XI: Las caras de Kampuchea.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvqiZvEW0vI/AAAAAAAAAD0/D6te8p6Y868/s72-c/DSCN2103.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-1833705222080389120</id><published>2009-11-08T15:00:00.002+01:00</published><updated>2009-11-08T15:05:21.585+01:00</updated><title type='text'>Capítulo X: "Good Bye, Vietnam"'</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvbQFlVchhI/AAAAAAAAADs/bk0bLyjmfus/s1600-h/DSCN2025[1]"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5401733597417473554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvbQFlVchhI/AAAAAAAAADs/bk0bLyjmfus/s320/DSCN2025%5B1%5D" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No quería empezar con Camboya sin dar una buena despedida a Vietnam, fuera del napalm o la guerrilla campesina. Dediqué los últimos días a recorrer Saigón buscando lugares especiales para comer y terminando la jornada bebiendo cerveza de barril con un grupo de vietnamitas. Así pude descubrir que España se dice prácticamente igual que "vendo mi casa", algo así como "Tai-wa-ñaaa" (era imposible captar la diferencia entre las dos frases).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hacía tanto tiempo que no veía una película que me metí en el "Instituto de Intercambio Cultural Con Francia", donde pude sufrir un buen ejemplo de cine galo, cerebral y durísimo. Trataba de dos hermanas que se reencuentran quince años después de que una de ellas asesinase a su propio hijo y pasase todo ese tiempo en la cárcel. Era un repertorio de tensión, lloros y portazos, sin apenas música. Para mi sorpresa, justo al terminar apareció el director, Phillippe Claudel, para explicar tanto dolor con voz melancólica. El título: "Hace mucho que te quiero". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;También quería pasar un día entero al campo con esos campesinos de sombrero asiático que pasan su vida inclinados sobre paisajes extensos, verdes y húmedos. Por eso cogí un bus local atestado donde intentaron cobrarme diez veces el precio del ticket (¡veinte dólares!). Me levanté del asiento con indignación teatral y el tipo que me seguía lo redujo a la mitad, luego a la mitad y luego a la mitad de la mitad. Acabé pagando lo reglamentario para cada vietnamita. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ya en el campo, en Ben Tri, un motorista me llevó a unos arrozales lejanos y completamente cubiertos de silencio, un silencio sólo roto por el viento. Allí me quité los zapatos, desenfundé la cámara y avancé entre las altas hierbas siguiendo las indicaciones de una campesina de las del sombrero. Pude tomar todo el vídeo y las fotos que quise. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Otro día se fue para el mercado chino, posiblemente uno de los más vistosos que me he encontrado hasta ahora. Luego recorrí varias pagodas con la compañía de un guía gratuito que se me acercó para practicar inglés. El chaval adoraba los idiomas: estudiaba filología china, seguía cursos de inglés, francés y ruso, y nunca se separaba de una carpeta llena de reglas gramaticales y metros de vocabulario en muchísimas lenguas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Lo último de Saigón fueron unos noodles callejeros con cerveza fría, antes de partir para Phnom Penh(por cierto que en el sur vietnamita también se escupe y se eructa a discreción, pero se suelen oír expresiones como "Hello", "Please" o "Thank you").&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Puedo resumir estas dos semanas con la frase de una camiseta: "Me gusta Vietnam, no la guerra de Vietnam".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-1833705222080389120?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/1833705222080389120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-x-good-bye-vietnam.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/1833705222080389120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/1833705222080389120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-x-good-bye-vietnam.html' title='Capítulo X: &quot;Good Bye, Vietnam&quot;&apos;'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SvbQFlVchhI/AAAAAAAAADs/bk0bLyjmfus/s72-c/DSCN2025%5B1%5D' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-384946386949810247</id><published>2009-11-02T17:29:00.006+01:00</published><updated>2009-11-02T17:51:54.502+01:00</updated><title type='text'>Capítulo IX: El horror.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Su8NrQiSC5I/AAAAAAAAADk/YORfvivqP0g/s1600-h/reflexiones1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399549515064806290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Su8NrQiSC5I/AAAAAAAAADk/YORfvivqP0g/s320/reflexiones1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Saigón...". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cosas del azar, mi habitación tiene un ventilador en el techo que recuerda a las aspas de un helicóptero, un espejo de cuerpo entero y una mesilla que ya he cubierto de papeles y libros. Sólo faltan la misión y una botella de whisky medio vacía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En Saigón (Ciudad Ho Chi Minh según la burocracia) terminó mi semana de exploración por los principales escenarios de la "guerra americana", como dicen los vietnamitas. Me instalé en Hué y desde allí recorrí la provincia de Quang Tri buscando la Ruta de Ho Chi Minh y los viejos enclaves norteamericanos hechos pedazos por los cañones del general Giap. Quang Tri fue la región más castigada por estar entre los dos Vietnam; es allí donde el secretario McNamara ordenó sembrar miles de minas que todavía hoy matan a varias personas al año, la mayoría niños que descubren los artefactos y los utilizan como juguetes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por suerte para los interesados, la zona no es muy visitada. Vietnamitas tristes recorrían la base de Khe Sanh ("el infierno de Khe Sanh") ofreciendo casquillos oxidados, medallas comunistas y placas identificativas. Las nubes ocultaban el sol y el viento agitaba la vegetación como si se anticipase una emboscada. Pero apenas quedan árboles en Quang Tri; la mayoría fueron calcinados por las 6,6 toneladas de explosivos que los invasores derramaron por cada habitante de la provincia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ya en el sur, los túneles de Cu Chi, pese a la marea de turistas, ilustran la astucia del guerrillero campesino, obligado a arrastrarse por corredores de su propio tamaño y a salir cada diez o doce horas para no caer inconsciente por la falta de aire. Utilizaban búnkers rudimentarios para fabricar todo tipo de trampas artesanales hechas con bambú quemado y hierros oxidados que luego ocultaban por toda la jungla. Sabían cuándo cocinar para que el enemigo no detectase el humo, dónde ocultar los arsenales y cómo vivir en la plena autosuficiencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div&gt;El "Museo de los Restos de la Guerra", en Saigón, posee cientos de fotografías sobre las atrocidades cometidas por Estados Unidos, que muestran a chavales de veinte años posando junto a calaveras elevadas en palos, a un soldado sosteniendo medio vietnamita hecho girones por una granada, campesinos apaleados, hileras de cadáveres, bosques arrasados por el napalm y un largo muestrario de los efectos de la guerra química, con niños completamente deformados y familias destrozadas por la psicosis.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399548824571743746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Su8NDEP6DgI/AAAAAAAAADc/yQLgpuOfOyQ/s320/DSCN2009.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(En la foto: víctimas del agente naranja trabajando en un taller de manualidades levantado por el Gobierno a las afueras de Saigón).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"El horror, el horror...".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Luego hay una sección para los que decidieron aquello: aparece Nixon visitando Vietnam en los años cincuenta (como VP de Eisenhower), Johnson declarando la guerra y el pelo ultra-engominado de McNamara en una sala llena de mapas y chinchetas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;(Naturalmente, se echa de menos la imparcialidad. Nadie duda de quién es el agresor y quién el agredido, pero no hay, por ejemplo, ninguna referencia al tratamiento de los prisioneros hechos por Vietnam del Norte, amontonados muchas veces en cárceles hechas en el agua. Es más: la antigua prisión de Hanoi tiene una sala dedicada a lo bien que supuestamente vivían los estadounidenses entre rejas, cortando el pavo por navidad en una mesa con flores y cubertería, recibiendo cartas de sus familiares, siendo auscultados por un sonriente doctor o tomando té con periodistas. Tienen expuesto el presunto uniforme de John McCain, por cierto).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Las cifras abruman: cuatro millones de vietnamitas muertos y cincuenta y seis mil estadounidenses, tres millones de afectados por el agente naranja (que envenena para tres generaciones), dos millones de toneladas de bombas lanzadas (más que las vertidas en toda la segunda guerra mundial)... Un apocalipsis humano, material y ecológico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero de toda esa barbarie podemos extraer dos cosas positivas: una es el buen cine, y la otra el periodismo competente y sin barreras. La guerra de Vietnam o guerra americana es fotogénica (si se me permite la expresión): en ella hay colinas arboladas, ríos espesos y prados donde se posan decenas de helicópteros; muestran a criminales sonriendo frente a montones de cadáveres, a muchachos imberbes llorando a escondidas, a campesinos protegiendo a sus hijos y filas de explosiones en poblados y campos de arroz. Es además una guerra llena de mitología por el rock, el cine y el poderoso movimiento pacifista... Y fue el periodismo quien lo hizo posible con la narración de "el horror" en primera persona. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Poco después los políticos aprendieron la lección y tomaron medidas. Los ingleses aplicaron el "pool" en la guerra de las Malvinas, que consistía en obligar a los periodistas a firmar un contrato donde se comprometían a no informar sin autorización sobre muertes aliadas, entre otras cláusulas; y el tradicional "embedded" o "empotrado"que se utiliza en Iraq y Afganistán: tan sencillo como integrar al periodista en el pelotón como un soldado más. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Entre tanta seriedad, tuve el inmenso privilegio de reencontrarme con Juan y Fabricio en mi primera, y su última, noche de Saigón. Intuí que podrían andar deambulando por Pham Ngu Lao antes de viajar a Camboya, y salí a husmear. Los encontré en una tasca donde servían garrafas de cerveza por cuarenta céntimos de euro. Los callejones de la ciudad, profundos y enrevesados, evocaban el declive de la presencia estadounidense, el fantasma de soldados deprimidos dando bandazos por los prostíbulos en muletas o con la cabeza vendada. Parecía que en cualquier momento me toparía con Robert De Niro y Christopher Walken jugando a la ruleta rusa.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-384946386949810247?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/384946386949810247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-ix-el-horror.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/384946386949810247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/384946386949810247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/11/capitulo-ix-el-horror.html' title='Capítulo IX: El horror.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Su8NrQiSC5I/AAAAAAAAADk/YORfvivqP0g/s72-c/reflexiones1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5833174903491130545</id><published>2009-10-28T06:15:00.006+01:00</published><updated>2009-10-28T06:44:15.856+01:00</updated><title type='text'>CapítuloVIII: Los norvietnamitas y el arte de escupir.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SufVZbJ0ozI/AAAAAAAAADM/yoG84wJ9Hjk/s1600-h/DSCN1828.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397517311189230386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SufVZbJ0ozI/AAAAAAAAADM/yoG84wJ9Hjk/s320/DSCN1828.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Si París hubiese sido conquistada por el Vietcong, sería Hanoi. Fue rompedor llegar por fin a una auténtica capital asiática trazada por calles enrevesadas, restaurantes callejeros abarrotados, pocos turistas y millones, millones de motos. Antes estuvieron Bangkok y Vientián, pero no tenían tanto encanto. Una por la afluencia masiva de turistas, la otra por su visible falta de alicientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Hanoi se percibe otra cosa: los edificios coloniales, las panaderías, las floristerías y los cafés recuerdan a la capital francesa, también ese culto a la estrechez en las viviendas y los restaurantes, con los clientes comiendo hombro con hombro y los cocineros trabajando en el espacio indispensable. Aquí se juntan los rasgos de una república socialista, con carteles propagandísticos, culto a la personalidad de Ho Chi Minh y niños uniformados de pioneros, con la dinámica del capitalismo: hay muchos barrios y muy buen comercio, sobre todo de tecnología, y es evidente que sus ciudadanos poseen una vitalidad y un ingenio difícil de ver en otros lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otro aliciente (según se mire) en la terquedad de la gente. Interactuar con los habitantes de Hanoi es más parecido a boxear que a conversar. El regateo es completamente agresivo, por ejemplo: muchos restaurantes no tienen menú y hay que preguntar el precio, así que la camarera saca un fajo de billetes y estampa uno encima de la mesa. Suele ser una cantidad abusiva, y cuando le señalas otro billete, ésta lo rechaza con un grito y se va enfadada. En el tren te empujan sin piedad, las colas no se respetan jamás y en algunos sitios te echan a manotazos cuando terminas de comer. Aunque lo peor son los ríos de motos que toman la ciudad como rehén y nunca dejan pasar, de manera que te ves forzado a diseñar complicadas estrategias para cruzar una calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, en todas partes y a cualquier hora del día se oye a la gente escupir y eructar como si estuviesen a solas en el baño de su casa. No lo hacen distraídamente, con naturalidad, no: dan a sus gases toda la potencia posible. Podías ver a un hombre de cincuenta años sentado en plena calle a mediodía, con su mujer, colocar las manos sobre las rodillas, poner la espalda recta y comenzar a acumular flemas en la garganta, con fuerza, para luego soltarlo todo en la acera haciendo el mayor ruido posible. Una mañana, en el Tren de la Reunificación, había dos chicas de unos dieciocho años arrastrando un carrito con comida, cuando una de ellas expulsó por la boca los gases que tenía atravesados en el pecho desde la noche anterior. Y lo mismo para estornudar, sin poner la mano delante y hasta gritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En serio, era constante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397519306383982706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SufXNj1UgHI/AAAAAAAAADU/FbHN-g0ANPs/s320/DSCN1921.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Teorizando un poco, es importante recordar que Hanoi fue en su día la capital del Vietnam comunista que luchó durante treinta años para expulsar a los franceses y luego a los estadounidenses, y terminó unificando el país bajo la férula del Partido. Semejante sacrifico material y humano (cuatro millones de vietnamitas muertos sólo contra los Estados Unidos) requiere una tenacidad implacable, infinita, un pueblo capaz de darlo todo por una idea. No es difícil imaginarse a esta gente viviendo en túneles y tendiendo emboscadas en los lugares más inaccesibles, oponiendo la guerrilla a la guerra química, aprendiendo de su enemigo. Puede que los eructos y los estornudos sólo sean manifestaciones de ese orgullo terco, una forma de decir: “Aquí estoy yo, joder”. En Tailandia y Laos te reciben como si fueses una estrella de cine. Te saludan en la calle y los niños vienen a chocarte la mano. En Hanoi te ignoran, no tienen por qué reirle las bromas al turista. Parece un lugar construido desde dentro y desde abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, aparte de todas estas anécdotas de calle (junto a la del tren, en el post anterior), en ningún momento se nos ofendió directamente, ni temimos por nuestra seguridad, ni nada por el estilo. Dicen que es una diferencia de carácter entre la gente del norte, de clima frío y aspereza de Partido, y la del sur (parecido a lo que ocurre en España, salvando enormes distancias). Dentro de poco lo comprobaré en Ciudad Ho Chi Minh (Saigón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hué, centro de Vietnam.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5833174903491130545?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5833174903491130545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capituloviii-los-norvietnamitas-y-el.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5833174903491130545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5833174903491130545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capituloviii-los-norvietnamitas-y-el.html' title='CapítuloVIII: Los norvietnamitas y el arte de escupir.'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SufVZbJ0ozI/AAAAAAAAADM/yoG84wJ9Hjk/s72-c/DSCN1828.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-649920733803652732</id><published>2009-10-24T18:15:00.006+02:00</published><updated>2009-10-24T18:33:53.376+02:00</updated><title type='text'>Capítulo VII: "Estuve en Vietnam..."</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SuMpNNw2hII/AAAAAAAAADE/XjAvCCCSQ4s/s1600-h/DSCN1853.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396202085529584770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SuMpNNw2hII/AAAAAAAAADE/XjAvCCCSQ4s/s320/DSCN1853.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La escena suele empezar con un viejo barbudo encendiéndose un cigarro en la oscuridad. La silueta inhala con energía y las volutas de humo se deshacen por el aire. Su primera frase es "Estuve en Vietnam...", y luego hay unos segundos de silencio. A continuación llega una historia de tortura y heroísmo, de muchachos saludables criados en Kansas u Oklahoma sacrificados en la flor de la vida por intereses nacionales que nadie acaba de comprender. Al final, el narrador reconoce que se despierta cada noche envuelto en sudor porque su mejor amigo se lanzó en plancha sobre una granada para salvar al pelotón de una muerte segura...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Coincidí con los argentinos Fabricio y Juan en el autobús que une Vientián (Laos) con Hanoi (Vietnam). Los había conocido en el famoso "tubing" de Vang Vieng y habíamos compartido un par de cubos llenos de whisky. Durante el pesadísimo trayecto de veinticuatro horas se me pasaron muchas frases por la cabeza: "Me gusta el olor del napalm por la mañana", "No siento las piernas","Estuvimos juntos en aquel infierno de Hanoi"... Sobre todo en el último tramo, con el sol descendiendo naranja sobre los palmerales y los campesinos encorvados. Me acordaba de Willard remontando el Mekong para matar a Kurtz, del teniente Dan recibiendo a Forrest y a Bubba, del recluta patoso perdiendo la cabeza y de Charlie Sheen muerto de miedo en una trinchera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una vez en Hanoi, fuimos los tres a un hotel regentado por una joven vietnamita bien dotada para los negocios. Sacaba su calculadora y organizaba: nos ofrecía viajes a bajo precio con todo tipo de explicaciones; tras comparar con otras agencias, contratamos un día por la Bahía de Ha Long y dos recorriendo las montañas de Sapa, en la frontera con China. Lo pasamos bien en Ha Long, pero a la vuelta sólo teníamos media hora de margen para ir a coger el tren a Sapa. Entre el larguísimo viaje desde Laos, un día pateando Hanoi, las cervezas de por la noche, las cuatro horas de sueño y Ha Long, estábamos muy cansados. Ya en la Bahía fantaseamos con agarrar la cama y dormir sin prisas. Incluso Juan se atrevió a sugerir que no comprásemos ninguna botella de ron y dedicásemos las nueve horas del viaje a dormir. Por algo habíamos alquilado un compartimento con camas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Así que llegamos a la estación a las diez de la noche arrastrando las mochilas. Juan mira cómo muchos vietnamitas se arremolinan en horribles bancos de madera y dice: "Che ¿Te imaginás pasar la noche así?", "Me muero", "Menos mal que vamos en primera clase". Sacamos nuestros tickets, subimos al tren y nos indican nuestro sitio, pero no en un compartimento con camas... Nos colocan allí, en aquellos bancos hechos hace décadas, pegajosos, duros, angostos, diseñados para culos que se alimentan de arroz con vegetales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La cara de Juan expresa desesperación: lleva muchos días de "tubing", autobuses y madrugones, y no puede más. No ha parado de fantasear con dormir diez horas, y ahora esto. ¿Por qué? ¿Qué ha fallado? Comprobamos mil veces los billetes e intentamos comunicarnos con algún encargado, en vano. Hemos sido timados. "¡La mina del hotel nos ha cagado, boludo!". Decidimos apechugar para poder contarlo después. Fabri y yo nos reímos de nervios y por la cara de Juan, ojeroso, con barba de tres días y el aire de un gato aplastado en la carretera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Sólo hay una cosa que diferencia al vivo de un fiambre: los calcetines".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El tren está completo, no existe la posibilidad de conseguir un banco entero ni de escapar del calor o los olores aún sin identificar. Los vietnamitas esparcen sus bultos por todas partes; algunos fuman. Todos nos miran con curiosidad. Somos los únicos occidentales en ocho vagones completos, y se ve que no estamos acostumbrados a las incomodidades. Echamos mano de las seis latas de cerveza y discutimos las estrategias. Durante las nueve horas y media que nos quedan por delante, uno apoyará la cabeza en la ventana, otro colocará los pies en el asiento delantero y el tercero se acostará bajo los bancos con un chubasquero para protegerse de la densa mugre. Rotaremos posiciones cuando sea conveniente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"¿Alguna vez has puesto tu vida en manos de otro hombre y le has pedido que ponga la suya en tus manos?".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La postura número uno es como intentar dormir sentado en un taburete, una tortura. La segunda no es muy diferente; la tercera es la menos mala. Aunque las telarañas se te enreden en la frente, no puedas moverte por estar aprisionado bajo los bancos y tengas a decenas de personas descalzas pisando a cinco centímetros de tu cara pegada al frío suelo, al menos estás acostado. Pero añádele el traqueteo violento, las olas de olor a pis y huevos cocidos verdes que comen los pasajeros, el bochorno, las constantes paradas y las idas y venidas de un carrito, y tendrás posiblemente la noche más incómoda de tu vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Estuve veinticuatro horas haciéndome el muerto en una fosa común junto a los cadáveres de quienes habían sido mis amigos. Cuando se hizo de noche, salí y acuchillé a los guardias. Había trocitos de carne amarilla por toda la balloneta". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La travesía por Sapa valió la pena. Descendimos una montaña acompañados por un grupo de mujeres H'mong, comimos al lado de los arrozales, nos bañamos en el río y pasamos la noche en una casa local. Investigamos el caso del tren y las supuestas camas y averiguamos que por lo que habíamos pagado (cuarenta y ocho dólares el pack) sólo teníamos derecho a la incomodidad. Emprendimos el viaje de vuelta más mentalizados y descansados, pero fue todavía peor, pues nos tocó junto a los retretes y con pasajeros inquietos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿Timo o malentendido? No nos quedaba claro, aunque Fabricio tenía una respuesta:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;"Che, si cagaron a Francia y a Estados Unidos, ¿no van a cagar a un gallego y un par de argentinos?".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-649920733803652732?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/649920733803652732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vii-estuve-en-vietnam.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/649920733803652732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/649920733803652732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vii-estuve-en-vietnam.html' title='Capítulo VII: &quot;Estuve en Vietnam...&quot;'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SuMpNNw2hII/AAAAAAAAADE/XjAvCCCSQ4s/s72-c/DSCN1853.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-4990009399347178726</id><published>2009-10-17T16:39:00.004+02:00</published><updated>2009-10-17T17:00:31.043+02:00</updated><title type='text'>Capítulo VI: Los dos Vang Vieng</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Vang Vieng es una pequeña ciudad laosiana levantada junto a un río, al pie de una cordillera verde y accidentada plagada de grutas, senderos y lagos azules. Pero, pese a su entorno, todo en Vang Vieng está dedicado a satisfacer los placeres más gruesos y elementales de Occidente, lo que muchos llaman mal gusto. Cada uno de sus bares emite desde la mañana a la noche capítulos de "Friends" o "Padre de familia". Sin excepción. En cualquier lugar tienes a mochileros alineados frente al televisor comiendo en silencio una hamburguesa con ketchup y patatas fritas. Es como si te invitaran a desconectar de Asia: venga, deja ya de comer arroz y saludar juntando las palmas de las manos, tómate un respiro, despatárrate en un sillón, habla en voz alta y bébete una cerveza. Y cada sitio te ofrece dos cartas: una con comida y bebida, y otra con todo tipo de recetas para consumir setas, marihuana u opio (el "Magic Menu"). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Esta dinámica se confirma en el "tubing", un circuito de alcohol montado por la mafia laosiana a lo largo del río para lujo de guiris borrachos. El fenómeno en sí mismo no es genuino; cualquiera puede buscar cosas parecidas en otras ciudades del mundo: pulserita y a beber. Lo que lo hace especial es el entorno, que es espectacular: los bares están edificados en pleno río, con las montañas escarpadas a un lado y los arrozales al otro. También es curioso ver a borrachos gordos y rosados de Manchester lanzarse al agua con una cerveza en la mano mientras pasa por allí un tranquilo pescador ajeno a todo. El otro punto lo dan las pruebas acrobáticas que ofrece cada bar: trapecios, tirolinas, trampolines y toboganes que te catapultan al vacío sin ninguna medida de seguridad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El proceso dura unos cuatro kilómetros. Alquilas un enorme flotador y vas con él al bar de salida, pruebas la atracción, tomas algo y te vas al agua a dejarte arrastrar por la corriente (que por cierto es bastante fuerte); entonces los bares que aparecen por el camino te lanzan cuerdas para que hagas una paradita. En el cuarto bar, la mitad de los participantes no se tiene en pie. Muchos ya están desnudos, pintados, heridos o jugando un partido de voleyball en el barro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero lo peligroso no es romperse la cabeza al tirarte de una plataforma por el lado equivocado (cada año mueren así dos o tres personas). Lo realmente delicado es cuando llega la noche a las seis de la tarde y ves que te encuentras flotando río abajo, que los bares se han acabado y que sólo quedan la corriente, la oscuridad y las rocas que sobresalen del agua. De no ser por una australiana que llevaba un mes haciendo el "tubing", la de Nueva Caledonia y yo estaríamos ahora por Camboya. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Como alternativa a todo esto, decir que a sólo cien metros del bar de salida, doblando un bosquecillo, está la "Organic Farm" del Señor Thé, un silencioso sabio dedicado a potenciar la educación y la igualdad de oportunidades entre los lugareños más pobres. Cada mes llegan a él mochileros deseosos de echar una mano en la construcción de una casa, cultivar té o dar clases de inglés. A cambio se les da vivienda, comida ecológica y una sana gratificación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cada uno elije cómo hacer turismo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-1fedb66511210587" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v4.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3D1fedb66511210587%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330421722%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D5BFB2B6BEFE376B2BFC441CA56C0088D34D81317.4B2A1E7A7B11ED065575F0662DA76B6D950A04B2%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D1fedb66511210587%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DSJM71oKlYB_WnELMkv3KipciDjQ&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v4.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3D1fedb66511210587%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330421722%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D5BFB2B6BEFE376B2BFC441CA56C0088D34D81317.4B2A1E7A7B11ED065575F0662DA76B6D950A04B2%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D1fedb66511210587%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DSJM71oKlYB_WnELMkv3KipciDjQ&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-4990009399347178726?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/4990009399347178726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vi-los-dos-vang-vieng.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4990009399347178726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4990009399347178726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-vi-los-dos-vang-vieng.html' title='Capítulo VI: Los dos Vang Vieng'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5550846708473785234</id><published>2009-10-14T17:18:00.009+02:00</published><updated>2009-10-14T17:31:29.763+02:00</updated><title type='text'>Capítulo V: Otros lugares</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/StXtZjr6FkI/AAAAAAAAACw/jVTTMNEhY_c/s1600-h/DSCN1793.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392477152177952322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/StXtZjr6FkI/AAAAAAAAACw/jVTTMNEhY_c/s320/DSCN1793.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Laos. Es extraño llegar a un país del que no se sabe prácticamente nada. Cuando alguien menciona Tailandia, vienen a la memoria palabras como "Bangkok", "turismo", "Muay Thai", budas y bailes tradicionales con tailandesas cubiertas de oro y colores chillones. Si alguien dice "Vietnam', automáticamente aparecen imágenes de la  guerra televisada con emboscadas, helicópteros, Saigón o el rock, y luego a veteranos barbudos contando batallitas y maldiciendo la  intervención desde una silla de ruedas. De Camboya podemos recurrir a los Jemeres Rojos y a los Templos de Angkor. Pero ¿Laos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pues Laos es como Tailandia hace veinte años, o eso es lo que se  oye entre los viajeros. Se trata de un país algo más pobre, sin salida al mar, objeto de caridad por parte de sus vecinos y con un idioma muy parecido al thai. Parece que sus gentes son más bellas, pero más conservadoras: todos los bares cierran a las once y media de la noche y para las discotecas el tope son las dos de la madrugada. Su modelo político-económico es parecido al chino: partido único, supervisión policial y mercado relativamente libre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Llaman la atención la enorme cantidad de niños que hay (aunque al  parecer es en Camboya donde existe la mayor proporción de jóvenes), y no hay una presencia tan alta de "ladyboys" (travestis) como en Tailandia, donde los bares ofrecen precios diferentes para "chicos", "chicas" y "ladyboys". Sus calles parecen seguras y todo el mundo es tan sonriente como en Tailandia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque todo esto no es más que la impresión rapidísima de un extranjero de paso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De la que sí podré hablar en el próximo post es del "tubbing", un circuito de tres kilómetros a vida o muerte por un río repleto de bares flotantes y pruebas acrobáticas donde cada año mueren unos cuantos mochileros borrachos, ciegos de opio o comidos de setas. Mañana y aquí, en Vang Vieng.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5550846708473785234?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5550846708473785234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-v-otros-lugares.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5550846708473785234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5550846708473785234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-v-otros-lugares.html' title='Capítulo V: Otros lugares'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/StXtZjr6FkI/AAAAAAAAACw/jVTTMNEhY_c/s72-c/DSCN1793.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-8510910906612657903</id><published>2009-10-08T16:32:00.006+02:00</published><updated>2009-10-08T17:02:47.155+02:00</updated><title type='text'>Capítulo IV: Pai</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Ss39crecmbI/AAAAAAAAACg/9e9zH_nhJX0/s1600-h/DSCN1760.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390242998180944306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Ss39crecmbI/AAAAAAAAACg/9e9zH_nhJX0/s320/DSCN1760.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dicen que los tailandeses adoran el norte de su país por la tradición y la tranquilidad que representa. Lo mismo se podría decir de los mochileros, que llegan allí en busca de un respiro tras haber sufrido Bangkok y las tumultuosas playas del sur. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Chiang Mai es un buen destino por sus parques públicos, sus estanques y cafés, sus centenares de librerías llenas de clásicos en inglés, su agreste entorno natural y sus célebres masajes de pies. Allí pasamos cinco días dedicados a salir y cultivar nuevas amistades. Una noche quedamos con gente que habíamos conocido el primer fin de semana en Bangkok, y al día siguiente con los del trekking (gigante polaco incluído). El sábado, Martín partió hacia Laos y Lukas y yo nos fuimos a aprender escalada, cortesía de los experimentados eslovenos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero el norte esconde un lugar con mucho más encanto, metido en las montañas y rodeado de pueblos de etnia china. Se llama Pai y hoy en día está considerado, dicen, uno de los enclaves más relajantes del mundo. Su población no pasa de los tres mil habitantes, sus calles están plagadas de música y exposiciones artísticas y junto a los mochileros podemos observar a abueletes de blancas barbas que llegaron hace cuarenta años para trabajar en granjas secretas perdidas en los bosques. Aquí es obligado buscar un bungalow (tres euros diarios) y alquilar una moto (dos euros al día, no es broma) para explorar cascadas, géiseres, templos y poblados de los alrededores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y eso hicimos el primer día: ocho horas a dos ruedas arriba y abajo, parando de vez en cuando para degustar Pad Thai o algún nuevo tipo de curry (sesenta céntimos de euro). Por la noche, cervezas e historias locales junto a viajeros veteranísimos que descansan en Pai indefinidamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Allí todo es fácil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El cuarto y último día encontramos por casualidad un campo de entrenamiento de Muay Thai a las afueras, donde algunos extranjeros alquilan una cabaña y pasan allí varios meses cultivando cuerpo y alma por diez euros al día (con comida y todo, y es de los caros). Se levantan al amanecer para salir a correr, luego entrenan durante dos horas, comen, descansan, vuelven a correr y reciben otras dos horas de Muay Thai. Ducha, clase de tailandés y tiempo libre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero ya he salido del oasis. Lukas ha vuelto a Bangkok para recibir a una amiga y yo estoy en Chiang Khong, desde donde mañana tomo un barco para navegar por el Mekong durante dos días y llegar a Luang Prabang, capital cultural de Laos. Se vienen una pareja de franceses y una chica de Nueva Caledonia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-8510910906612657903?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/8510910906612657903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-iv-pai.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/8510910906612657903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/8510910906612657903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-iv-pai.html' title='Capítulo IV: Pai'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Ss39crecmbI/AAAAAAAAACg/9e9zH_nhJX0/s72-c/DSCN1760.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-4428124388421037463</id><published>2009-10-04T16:58:00.003+02:00</published><updated>2009-10-05T17:00:27.811+02:00</updated><title type='text'>Capítulo III: Un poco de naturaleza</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SsoJ_BiDA-I/AAAAAAAAACY/fSxSk7zkpfU/s1600-h/liubo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389130882449867746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SsoJ_BiDA-I/AAAAAAAAACY/fSxSk7zkpfU/s320/liubo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Todo empieza en un hostal de Chiang Mai a las nueve de la manhana. Lukas (Austria), Martín (Argentina) y yo apuramos nuestros desayunos, y un pequeño camión aparca enfrente con varios mochileros subidos en la parte de atrás como si fuesen soldados. Tardamos una hora en alcanzar la montaña, y nos preparamos para la primera fase: "bamboo rafting". La verdad es que todo suena muy turístico: hostales que organizan excursiones, guías que te recogen en la puerta... Pero el aburrimiento desaparece en la orilla del río, donde una sencillísima plataforma hecha con unos cuantos bambús espera meciéndose suavemente. Los tres subimos en la primera y arrancamos río abajo capitaneados por un tailandés cubierto de tatuajes que aúlla mientras cogemos velocidad; varios elefantes pacen en los prados, los monos se descuelgan por los árboles. Todo es sol, oxígeno, vegetación y agua, y nos tenemos que agarrar a la barca para no salir despedidos en cada catarata. Lukas cae hacia un lado y mete todo su cuerpo en el agua salvo los brazos; Martín tira de él con una enorme sonrisa en la cara. Tres barcas iguales nos siguen a varios metros con el resto de los mochileros y se desencadena una competición, donde los tailandeses blanden sus lanzas de bambú para voltear a los rivales. Después de un tramo especialmente rápido, aparcamos las naves en una playita y los capitanes nos muestran un peñasco de cinco metros desde donde nos lanzamos al agua bajo los árboles y un sol implacable.&lt;br /&gt;Cuando volvemos al coche, una hora después, estamos nuevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a un pueblecito de quince o veinte casas para tomar un cuenco de arroz con verduras. Los lugareños cortan bambú y las gallinas picotean libres en los caminos. Los mochileros compartimos planes y experiencias: hay una pareja inglesa, otra eslovena, otra polaca, nosotros tres y un enorme mastodonte de cientocincuenta kilos llamado Liubomir, también polaco. Todos lo habíamos comentado en voz baja: "¿Has visto a ese tío?". El esloveno le saca información: Liubomir, Liubo para los amigos, compite desde hace años para ser el hombre más fuerte del mundo; es capaz de levantar quinientos kilos y aguantarlos durante veinte segundos, y también puede arrastrar un avión durante varios metros. Su cuello es el de un toro y sus piernas parecen los pilares de un palacio. Tiene la cabeza afeitada y habla inglés mal y a borbotones, como Tarzán. Parece pertenecer a una vieja estirpe de guerreros eslavos, preparados para vencer ejércitos enteros con la ayuda de un escudo y un enorme hacha. Probablemente nació en el momento equivocado; su lugar estaba en los campos de batalla de la Edad de Bronce.&lt;br /&gt;Ya es hora de ajustar las mochilas y partir hacia el corazón de la jungla; atravesamos extensos arrozales, cruzamos un río y emprendemos la marcha por senderos de barro naranja, sorteando matorrales y descansando de vez en cuando junto a estanques naturales de agua transparente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio llega cerca del atardecer: tras mucho caminar y patinar un par de veces, encontramos un pequeño valle con un lago y una enorme catarata; al lado hay un par de cabañas de madera. Se oyen gritos de júbilo y mochilas cayendo, Liubo alza los brazos con aire triunfal. El agua cae con tanta fuerza que resulta difícil resisitir la presión, pero la temperatura es perfecta. Los guías ponen a hervir agua para el arroz mientras venden tabaco local envuelto en hojas de periódico. Enseguida llega la noche y no queda nada salvo la luna y algunas velas. Camiseta limpia, chanclas, y a cenar. De postre, una ronda de cachimba y unas cuantas historias internacionales. Liubomir es amigable y hablador; asegura que es muy famoso en Polonia. Pai, el guía, revela algunas anécdotas sobre los bandidos que se agazapan en los pasos fronterizos que conectan con Myanmar. Poco después nos acomodamos en una cabaña espartana con unas cuantas mantas y mosquiteras. La oscuridad es absoluta; sólo se oye el ruido de la catarata. Dormimos unas diez horas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cuando nos levantamos nos espera café negro, tostadas ilimitadas, mermelada de fresa y cuencos con sandía y pia recien cortada. Hay que acumular fuerzas para volver a cruzar la montanha y completar la ltima parte: subir en elefante. Sobre ellos hacemos una ruta de montaña tan peliaguda como la anterior, llena de cuestas y charcos; pero no hay problema: ellos avanzan silenciosos con paso muy firme, clavando sus enormes patas en la naturaleza. Son todo confianza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-4428124388421037463?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/4428124388421037463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-iii-un-poco-de-naturaleza.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4428124388421037463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/4428124388421037463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-iii-un-poco-de-naturaleza.html' title='Capítulo III: Un poco de naturaleza'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/SsoJ_BiDA-I/AAAAAAAAACY/fSxSk7zkpfU/s72-c/liubo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-7764001282817141411</id><published>2009-10-01T12:42:00.006+02:00</published><updated>2009-10-01T14:00:55.058+02:00</updated><title type='text'>Capítulo II: Sabiduría de mochila</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El Sudeste Asiático está cubierto por varias corrientes de mochileros que fluctúan constantemente cruzando fronteras y atravesando países de muchas maneras. Todos ellos acumulan valiosas experiencias que luego transmiten a otros viajeros por orden jerárquico: cuando el veterano abandona la región, sus sucesores pasan la información a los novatos, que moviéndose irán escalando posiciones hasta ser veteranos y volver a casa llenos de anécdotas. He aquí algunos consejos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;1. Normalmente, Bangkok cansa el mismo día que lo pisas: es una ciudad extensa con tanto turista que quienes viven del "tuk tuk" o poseen tiendas de souvenirs han desarrollado una compleja trama de estrategias para captar extranjeros. Es incómodo tener que estar alerta todo el rato para que no te timen. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Lo mejor es irte fuera lo antes posible y luego volver más endurecido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;2. Los caza-turistas se distribuyen en las cercanías de templos y monumentos, disfrazados de simples ciudadanos que vienen de hacer algún recado con un periódico bajo el brazo, un sobre o una bolsita con cosas. Localizan la presa, se acercan, le preguntan de dónde es y luego le informan de que el templo está cerrado por alguna fiesta religiosa o bien le dicen que no pueden pasar con pantalones cortos (esto es verdad en algunos sitios). Muchos han confiado en la aparente hospitalidad y han terminado en alguna tienda de ropa o restaurante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La contraestrategia es ignorarles o, si se tienen dudas, decir que vienes de algun país poco conocido como Nicaragua o Bielorrusia: así no podran hablar del Real Madrid, el tango argentino o París, y se verán forzados a ir al grano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;3. Las agencias de viajes operan conchabadas con los hostales. Es su forma de comer, por supuesto, pero es que los precios bailan sin piedad: hay quien paga 500 bahts para ir al Templo de los Tigres (a 3 horas de Bangkok) en el mismo minibus que otro que ha pagado más del doble.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Solución: si se quiere visitar algun sitio concreto lo mejor es preguntar a los hostales que no tienen ofertas turísticas y, por supuesto, a otros mochileros con pinta de experimentados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;4. Otro terreno mucho más excepcional y tambien más peligroso es la corrupción policial. Por los hostales circulan historias sobre policías que utilizan un cacheo de rutina para deslizarte una bolsita de marihuana en el bolsillo y clavarte una inmensa multa. He conocido el caso (menos dramático) de un mochilero de 23 años que tiró por error un cartel publicitario de Lufthansa en el aeropuerto, apareció la policia, se lo llevaron a una habitación y le exigieron 400 euros por el incidente. El chaval y sus dos amigos se negaron hasta que los policías empezaron a regatear y a decir "OK, 200". Al final se supone que les llegará la multa a través de la embajada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Lo mejor es no provocar jamás a la policía, evidentemente, pero, en caso de ser requerido, hay que dar un paso atras y depositar inmediatamente en el suelo todo lo que tengas en los bolsillos; así das a entender que no eres tonto y que sabes perfectamente qué llevas y qué no. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Chiang Mai, norte de Tailandia.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-7764001282817141411?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/7764001282817141411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-ii-sabiduria-de-mochila.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/7764001282817141411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/7764001282817141411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/10/capitulo-ii-sabiduria-de-mochila.html' title='Capítulo II: Sabiduría de mochila'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5911134591506644530</id><published>2009-09-27T19:42:00.010+02:00</published><updated>2009-09-27T20:57:47.665+02:00</updated><title type='text'>Capítulo I: infiltrarse en las filas mochileras</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sr-0r8ZxLSI/AAAAAAAAACI/ypIooISM3NA/s1600-h/DSCN1712.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386222346399984930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sr-0r8ZxLSI/AAAAAAAAACI/ypIooISM3NA/s320/DSCN1712.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Al final era verdad: podemos considerar a Bangkok una de las capitales mundiales del vicio, el lugar indicado donde comenzar un extraño viaje o quemar los últimos cartuchos. Así lo dicen los miles de mochileros que cada día se arremolinan en la calle Khao San, atestada de puestos callejeros, enormes carteles de neón y música funky retumbando de la mañana a la noche. Es un mercado agitado y descarnado, donde los cazaturistas y proxenetas ni siquiera disimulan su sed de dinero. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pude comprobarlo el primer día completo, cuando el conductor de un "tuk tuk" (moto-taxi) me ofreció amablemente un ruta por varios monumentos a 20 bahts (medio dólar). Acepté, cansado de caminar, y después de ver un par de cosas fui arrastrado a varios lugares donde el conductor gana una comisión por cada turista que lleva. Primero fue una agencia de viajes y luego una tienda de trajes; cuando me negué a continuar, el tipo me llevó a una calle vacía y me exigió 20 dólares americanos; si no, llamaría a la policía. Discutimos hasta que se fue enfadado en su maldito "tuk tuk".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero la peor prueba de todas era ya sabida: la soledad. La tarde que llegué salí yo solo a caminar bajo la lluvia y a buscar un lugar donde comer; no podía dejar de observar a grupitos de mochileros intercambiando observaciones y riéndose por todas partes, disfrutando de Bangkok, compartiendo experiencias. ¿Habrían llegado juntos? Después estuve sentado en un bar un par de horas bebiendo cerveza y reflexionando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Esa noche dormí ocho horas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Me levanté de buen humor y salí a buscar imágenes para la cámara. Dos "tuk tuk" fallidos, un plato de arroz, un templo budista y varias calles desangeladas después, escuché hablar inglés con acento español en un restaurante de Soi Rambutri (otra base de viajeros). Acabé mi zumo de papaya y fui directo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Hola, ¿españoles?".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"No, argentinos".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"¿Me puedo sentar?".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"¡Che claaaaaro, sentáte!.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Así conocí a Martín y Fran, dos grandes viajeros que llevaban varios meses trabajando en Nueva Zelanda y ahora se habían encontrado por casualidad en Bangkok. El primero llevaba dos meses de un lado para otro (China, Vietnam, Laos, Camboya, Malasia... y le quedaba la India); el segundo empezaba su viaje ahí mismo. Hablamos y hablamos y quedamos para salir por la noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;A la una de la mañana éramos ocho personas bebiendo cerveza en un garito de Khao San relajados, felices, libres. Los ocho habíamos comenzado solos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5911134591506644530?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5911134591506644530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/capitulo-i-infiltrarse-en-las-filas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5911134591506644530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5911134591506644530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/capitulo-i-infiltrarse-en-las-filas.html' title='Capítulo I: infiltrarse en las filas mochileras'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mnWlS9-GO38/Sr-0r8ZxLSI/AAAAAAAAACI/ypIooISM3NA/s72-c/DSCN1712.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-181062687970390885</id><published>2009-09-23T02:19:00.002+02:00</published><updated>2009-09-23T02:24:08.615+02:00</updated><title type='text'>Los preparativos</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Llevo la videocámara enfundada a la cintura como si fuese una espada, presto a desenvainarla si es menester. Nada de técnicos, ni pértigas ni asesores; "guerrilla" es el concepto: golpear y retroceder para lograr el mismo resultado que un ejército regular de periodistas; tomar buenas imágenes, obtener testimonios, contar una historia. Estas intenciones de novato pueden quedar en humo, pero aún así valdrá la pena. Aunque me roben la cámara, me arruíne o enferme de malaria, volveré para contar anécdotas de las de "casi me muero" y tendré más mundo en la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Otros útiles: tres baterías, un cargador, cable de firewire, un micrófono de cañón, trapo y líquido para limpiar la lente, y muchas cintas mini-DV; el macuto verde oscuro de siempre, una pequeña mochila, una mosquitera, una cuerda, repelente de mosquitos, saco de dormir delgadito, medicamentos contra la diarrea, los dolores y posibles infecciones; pastillas anti-malaria, neceser completo, papel higiénico, gafas de sol, un chubasquero de capa, dos pantalones finos, unos vaqueros, un bañador, dos camisetas transpirables, dos de algodón, una sudadera de cremallera, chanclas, las deportivas, dos cuadernos y lápices.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Vacunas: tétanos, meningitis, hepatitis, fiebre tifoidea y cólera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Visados: de un mes en Tailandia y otro para Vietnam (en Camboya se compra al entrar; lo mismo para Laos, Malasia, Singapur e Indonesia).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Compañía: vienen Jenofonte y William Somerset Maugham. El primero me inspirará con su astucia, el segundo me consolará con historias de espías solitarios y observadores. También están los viajeros australianos de "Lonely Planet", exhaustivos, esenciales, y ocho gigas de música muy variada con mucha presencia de bandas sonoras instrumentales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La sensación: de irrealidad; llevo tantos meses hablando de viajar aquí o allá que todo ese universo mochilero parece pertenecer sólo al mundo de los sueños. Sospecho que cuando llegue a Bangkok con 14 horas de avión encima (incluidos los dos vuelos, primero a El Cairo), y en un segundo me vea rodeado de cien tailandeses ofreciéndome hoteles y taxis, aparecerá un realismo inmediato y crudo lleno de problemas logísticos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-181062687970390885?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/181062687970390885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/los-preparativos.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/181062687970390885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/181062687970390885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/los-preparativos.html' title='Los preparativos'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-312672243279565236.post-5015976937036983552</id><published>2009-09-17T14:36:00.002+02:00</published><updated>2009-09-17T14:55:34.182+02:00</updated><title type='text'>La idea</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dicen que esto va de quemar etapas: infancia, instituto, universidad, prácticas, trabajo, boda, casa, hijos, jubilación y muerte. Yo decidí tirar del freno de mano en medio de la quinta, el trabajo. Hace poco culminé veinticinco meses de radio por las noches; fue una época de oscuridad, de intentar dormir con el sol filtrándose por las persianas, de ducharme a las doce de la noche para luego entrar a currar y volver mientras el resto del mundo toma un café con tostadas, hojea el periódico y coge el metro. Una vida deformada por el horario, con jet lag cada fin de semana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero todo eso se acabó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ya no más noches de boletines, ni tensiones del directo, ni retorcidas noticias empresariales; adiós a dar vueltas en la cama acompañado por el ruido del tráfico. Todo eso se termina, como en su día quedaron atrás el césped de la facultad, los destellos de buen debate, los exámenes y el mus. También se acaba Tres Cantos, la pista, las botellas de ron, las sobradas. Se termina el centro de Madrid, Tribunal, la Gran Vía; no más vigilancia policial ni porteros agresivos, y basta ya de búhos desbordados a las cinco de la mañana... Por el momento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ahora tocan Vietnam, Camboya, Tailandia, Laos y quizás Malasia, Singapur y la extensa Indonesia. Llega la ropa húmeda, el calor y las largas caminatas, las cervezas en el hostal, los mosquitos. Habrá carreteras de barro, caza-turistas y mercadillos repletos de imitaciones; figuritas sembrando arroz, autobuses ruidosos e inmensas estatuas de Buda meditando en las montañas. Grandes panoramas que ver, gente que conocer y líos que desentramar, una pequeña Odisea en el buen sentido que quiero dejar registrada aquí por placer y para dar un poco de envidia, claro que sí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El punto de inflexión tiene fecha: 24 de septiembre.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/312672243279565236-5015976937036983552?l=piratasmalayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/feeds/5015976937036983552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/la-idea.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5015976937036983552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/312672243279565236/posts/default/5015976937036983552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://piratasmalayos.blogspot.com/2009/09/la-idea.html' title='La idea'/><author><name>Argemino</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02422289425979588233</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry></feed>
